Cayetano Martínez de Irujo se ha convertido en el hombre de la semana por su autobiografía ‘De Cayetana a Cayetano’. No sé si contará en el libro la tremenda fascinación que ejercía sobre Jesús Aguirre, el segundo marido de su madre.

Cuando Jesús me hablaba de los hijos de Cayetana, a cada uno le atribuía una cualidad: “Carlos será un gran duque; Jacobo, un gran intelectual…”. Y yo preguntaba: “¿Y Cayetano?”.

Nunca se me olvidará la expresión del excura, arrobada, los labios muy rojos y brillantes, los ojos en blanco, sin palabras para expresarse, él, que no callaba nunca: “¡Cayetano es… es… tan…”. Y estábamos ahí Cayetana y yo apretando los puños para que se lanzase: “Es… es…”. Y acababa: “¡Tan guapo! ¡Es tan guapo!”.

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