Fue el impresionante escenario de la boda de los 100 millones (de pesetas) de Rocío Jurado y José Ortega Cano, en 1995. También el lugar de un día especialmente doloroso para Rocío Carrasco: su enlace con Antonio David Flores. Solo un año antes de su multitudinario y exorbitante 'sí, quiero', la artista y el diestro compraban esta impresionante finca situada en Castilblanco de los Arroyos (Sevilla). Una decisión en la que depositaban sueños y esperanzas, que acababa truncando el cáncer de páncreas que apagaba la llama de la más grande el 1 de junio de 2006.

Después de aquella fatídica fecha, José Ortega Cano dejaba Montealto, en La Moraleja (Madrid), junto a sus hijos, Gloria Camila y José Fernando y se intalaba en La Yerbabuena. Un año después se abría el testamento, que acababa de romper a una familia ya fragmentada y dividida. El diestro convirtió en la finca su hogar, también su atalaya desde donde observaba los movimientos de una familia en pie de guerra, hasta que en 2013 decidió venderla, el mismo año que nacía su hijo en común con Ana María Aldón. Este ha sido el destino sorprendente de un lugar que ya es parte de la leyenda de Rocío Jurado. 

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Boda de Rocío Jurado y José Ortega Cano en Yerbabuena

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José Ortega Cano y Gloria Camila en La Yerbabuena en 2010

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Imagen aérea de La Yerbabuena

Instagram @dehesayerbabuena

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José Ortega Cano en La Yerbabuena en 2010

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Finca La Yerbabuena 03

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