“¿Contamos lo que nos ha pasado comiendo? Fue fuerte, ¿verdad?”, preguntaba Tamara Gorro a su mejor amiga, María. Las dos mujeres, horas antes, habían sido testigos de una situación de lo más injusta en un restaurante, lo que llevó a la colaboradora a transformarse en ‘Tamara la justiciera’.

“Estábamos comiendo y en una mesa de al lado había un grupo de chicas que no paraban de tener faltas de educación con la camarera. Va por vosotras, que me estaréis viendo: sois unas maleducadas”, decía en las historias de su Instagram. Gorro aseguraba que estas no paraban de pone malas caras y de dirigirse en malos términos a la empleada del restaurante, “la hacían de menos”.

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Y ha recordado una cosa muy importante y que algunos deberían recordárselo más a menudo. “Todo el mundo trabaja y a nadie le gusta que le hablen mal. Si ves a alguien agobiado, no cuesta nada tener educación y paciencia”.

Tamara, que posee un local, seguro que pensó que no le gustaría que a ninguno de sus empleados les trataran con esa falta de respeto y empatía. Por tanto, necesitó compartir la injusticia que la revolvió por dentro. Ojalá más influencers, usando todo su alcance y poder para transmitir mensajes tan importantes como este. ¡Bravo, Tamara, el azote de la mala educación!