Las semanas pasan en los Cayos Cochinos y los supervivientes ya empiezan a notar que todo cambia. No solo los estragos propios de la convivencia y el estar unos con otros -los roces son inevitables y más cuando escasea el alimento y llegan los mosquitos-, sino también la transformación física a la que se someten todos los concursantes. De hecho, Alejandro Reyes, último expulsado, volvía a la civilización con casi siete kilos menos de cuando entró. Pero el hijo de Ivonne Reyes no es el superviviente que más cambios está sufriendo. Imposible no ver las últimas imágenes de Barranco y sorprenderse. El extronista ya no parece el mismo...

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Es uno de los aspectos que más curiosidad produce tanto a los propios concursantes como a los espectadores. ¿Cuántos kilos han perdido los participantes de 'Supervivientes'? Cada año nos encontramos con transformaciones físicas dignas de récord, alcanzando en sus mayores cota casi los 30 kilos. Eso sí es regresar de Honduras siendo otra persona. Con tres semanas ya en la isla y una edición especialmente dura en cuanto al tiempo y la pesca, los supervivientes 2020 están cambiando a la carrera. En poco tiempo, ya no parecen los mismos.

Barranco

Uno de los que más atención está atrayendo entre los seguidores es Barranco. El extronista llegaba a la isla con un cuerpazo de escándalo pero pronto comenzaba a notar la falta de alimento y ejercicio. Acostumbrado a una rutina diaria intensa, al concursante le ha pasado lo que ha muchos. En cuestión de días, ha perdido volumen y su reconocible físico ha cambiado de forma radical. Mucho más delgado, cada vez que aparece en pantalla sorprende. ¿Cuánto peso habrá perdido ya? Desde luego, no poco.

No es el único

Barranco no es el único que empieza a notar los estragos de llevar casi un mes en Honduras. También Cristian Suescun o Hugo Sierra, ambos acostumbrados a la disciplina deportiva intensa, sufren las complicaciones propias de la isla. A eso se une una enorme plaga de mosquitos que tiene a los supervivientes en el peor momento. No pueden dormir ni descansar debido al número de picaduras que acumulan. Desde luego, embarcarse en esta aventura no es tarea fácil.