El pasado 20 de marzo se cumplía un año sin Carlos Falcó. Hace justo un año, Esther Doña recibía la peor de las noticias: su marido había muerto a consecuencia del temido virus. Un duro varapalo que le otorgaba el título de viuda y que le cambió la vida por completo. Las desgracias no se quedaban ahí y meses después sufría la pérdida de su padre por la misma enfermedad.

Desde ese momento, Esther Doña ha tenido una vida de lo más discreta donde la soledad se ha convertido en su compañera. La viuda del marqués de Griñón salía del palacio El Rincón donde residía junto a Carlos Falcó y regresaba al piso que posee en Majadahonda. Allí, es común verla pasear junto a su perro por las inmediaciones de su domicilio.

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Con gesto apesadumbrado y embriagada por la música, Doña paseaba con cierto pesar a su mascota con zapatillas y un amplio abrigo de paño de color negro. El pasado sábado, la joven recordaba todos los logros de su marido en el día de su aniversario y aseguraba que "nunca te olvidaré Carlos. Siempre estarás en mi corazón".

Tras vivir el duelo, Esther Doña está decidida a encauzar su vida, un paso al frente que pasa por su colaboración con diferentes marcar: "Comenzando un nuevo capítulo en mi vida con alegría y vitalidad", escribe en redes sociales.

Esther Doña

Esther Doña pasea por las inmediaciones de su casa en Madrid

Gtres

Nula relación con los hijos del marqués de Griñón

Meses después de la muerte de Carlos Falcó, Esther manifestó como su marido le pidió a sus amigos más íntimos que la cuidaran porque sabía que ninguno de sus hijos tendría intención de mantener relación alguna con la joven. Haciendo gala de su naturalidad, Tamara Falcó confirmaba su nula relación y es que sin la presencia de su progenitor ya no tenía sentido.

No es ningún secreto que Esther Doña se ha sentido rechazada por los hijos de su marido a excepción de Xandra Falcó, quien si se ha preocupado por su situación. La socialité no los culpa y prefiere que cada uno tome caminos por separado.