Isabel Pantoja es como los días de final de verano: pasa del calor sofocante a las violentas tormentas en un abrir y cerrar de ojos. Y su humor tras la publicación de las controvertidas fotos de su hija Isa Pantoja no podía estar más cambiante.

La tonadillera ha vuelto a dejarse ver. Y en su reaparición pública no ha habido ni un cabo suelto. Tampoco los hubo el pasado martes cuando se mostró nerviosa y llorosa al volante de su coche después de que 'Sálvame' desvelaba la instantánea de abril de 2016, donde Isa aparecía junto a Antonio Manuel Guerrero, el guardia civil de La Manada.

Técnica de distracción o preocupación de madre en aquella ocasión; esta nueva salida de la tonadillera de Cantora se ha escenificado como un almuerzo en un restaurante de Sevilla. Un encuentro entre amigas con una Isabel que ha entendido que, declarando que está "muy bien" y lanzando un beso a la prensa, ya es suficiente acto de generosidad. Nada que ver con el derroche de frases lapidarias, gestos dramáticos y emotividad estudiada de aquella entrevista que ofreció cuando nació su nieta Carlota.

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La intérprete de 'Marinero de luces' era sorprendida por el equipo de 'El programa de verano' desplazado a Sevilla. Aspavientos y cara de pocos amigos era su forma de expresar a los medios su decepción con ellos por haberla encontrado en la puerta del restaurante. ¿Era una reacción real o parte de una escenificación, teniendo en cuenta el gran control que tiene la tonadillera de los tiempos y de sus apariciones?

Isabel ha disfrutado de un agradable almuerzo con Aneth Style, la bloguera peruana amiga de su hija Isa. A la salida del restaurante, los periodistas se encontraban otra Isabel muy distinta. Esa que dice lo de "los cañones hacia mi persona", pero sin estar sobre los escenarios y bajo un sol de justicia. Con sus habituales gafas de sol XXL y un mono negro de tirantes anchos que estilizaba su figura, Isabel parecía transmitir lo que se cree: la auténtica estrella de la función, la que da sentido a la fama de sus hijos y de todos los que hablan de ella, para bien o para mal.

Ante la pregunta de cómo estaba llevando las últimas controversias protagonizadas por su hija, la Pantoja solo llegaba a decir: "Estoy muy bien, muchas gracias". Intercambiaba unas breves palabras cariñosas con Aneth pasando totalmente de la prensa. Se metía en el coche y lanzaba un beso a las cámaras.

La joven bloguera ha corroborado la "normalidad" de este encuentro entre amigas tan poco normal en el fondo, pues Isabel "ha tenido la deferencia de venir a Sevilla". Además, ha insistido en que no ha tenido nada que ver con "ninguna polémica". "Ha sido un encuentro normal que estaba pactado desde antes que yo llegara de Perú. Solo éramos dos amigas que se encontraban para comer, como siempre. He tenido el privilegio de comer con la gran Isabel Pantoja a la que quiero, adoro y respeto, sobre todo. Yo creo que yo la quería ver y ella me quería ver a mí. No había más trasfondo pero, pase lo que pase, no vamos a cambiar nuestra forma de vivir ni nuestros planes", ha declarado Aneth Style a 'El programa del verano'. Todo normal.