Desde los años 80 no se vivía una muerte en el ruedo. La cornada que Víctor Barrio recibió en el pecho, el pasado sábado, fue fatal y a los pocos minutos de llegar a la enfermería del recinto fallecía el diestro de 29 años. Su mujer, Raquel Sanz, que había sido testigo de todo junto con el padre de Víctor, se quedaba rota de dolor,

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Raquel, en un acto de fuerza, ha querido agradecer a todo el mundo las muestras de apoyo que está recibiendo, pero, reconoce, que se ha quedado devastada tras el fallecimiento de su otra mitad. “Gracias a todos. No puedo contestaros, no tengo palabras. Se ha ido mi vida, no tengo fuerzas, pero sí mucho agradecimiento". Sanz Lobo empleaba las redes sociales para hacer llegar su mensaje, esos canales que tantas alegrías profesionales le han dado, pues la joven de 31 años es experta en Comunicación y una apasionada del Social Media.

La sepulvedana también empleó Twitter para despedirse del amor de su vida, “Siempre soñamos con la portada de la Puerta Grande de Las Ventas. No pudo ser. Injusta vida. La que se me ha ido contigo". Sus mensajes rompen en mil pedazos el corazón de quienes los leen y consiguen hacer a todos sus seguidores partícipes de cómo se encuentra.

Raquel y Víctor formaban una pareja que era muy conocida en su ciudad. Ella, por su trabajo como concejala del Partido Popular en el Ayuntamiento sepulvedano, y él como uno de los grandes nombres del toreo que había dado la localidad segoviana.

La pareja llevaba dos años casados y compartía aficiones como el toreo o la gastronomía, no obstante, Raquel se define como toda una ‘foodie’, que disfrutaba conociendo nuevas propuestas culinarias y aprovechando toda la oferta que Sepúlveda tiene que ofrecer.

Enamorada, apasionada y ahora, rota de dolor, así es Raquel la mujer que hoy llora la muerte de Víctor Barrio.