Archie Harrison-Mountbatten-Windsor ya ha sido bautizado. Con un evento muy (muy) privado en el Palacio de Windsor que ha roto con el protocolo real, las pistas que dejan las primeras publicaciones del evento tienen miga. La pareja, a través del Palacio de Buckhingham, anunciaba en los días anteriores que el evento sería en la más estricta intimidad, con solo 25 invitados y un único miembro de la familia de Meghan Markle: su madre, Doria Ragland, como ocurriera en su enlace.

Tampoco desvelaban, en contra de la tradición, quienes sería los padrinos del 'baby royal'. Pero la primera publicación oficial del evento no ha llegado por parte de los Duques de Sussex, sino de la cuenta oficial de William y Kate, Kensington Palace, administración de la que Harry se separó tras pasar por el altar. ¿Han querido con el gesto dar una pista sutil insinuando que los Duques de Cambridge son los padrinos? ¿Se trata sin embargo de un escarmiento por la decisión de la pareja formada por la ex actriz y el monarca de reinventar el protocolo?

Lo que sí es una certeza es que el traje que ha llevado Archie Harrison es una réplica del que llevo su padre, el príncipe Harry, en su bautizo, de encaje Honiton. Meghan ha apostado por un color blanco roto de corte sencillo y tocado, estilismo que corre por cuenta de la casa francesa Dior. Kate, por su parte, habría apostado por un clásico británico como Stella McCartney para su largo a la rodilla en tono rosa y lazo al cuello. La diseñadora hija del ex Beatle es una de las predilectas de las cuñadas, siendo la encargada de poner el segundo vestido de Meghan en su boda.

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