Ni pinganillo, ni entrevista, ni nada de nada. Pilar Rubio reaparecía ante los medios a pocas horas de su boda con Sergio Ramos y Sálvame lograba lo imposible: la presentadora volvía a la cadena que le dio toda la popularidad. Eso sí, no fue un regreso lleno de emoción y buenas palabras. Rubio, en mitad de su última campaña publicitaria antes del enlace, renunciaba a entrar en directo -pese a que así lo habían anunciado- y tan solo dedicaban cuatro frases a las cámaras de Telecinco...

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Pilar Rubio se ha convertido en la gran protagonista de la semana gracias a su boda con Sergio Ramos. La presentadora, visiblemente emocionada, hacía su último acto público antes de dar el 'sí, quiero' al futbolista en la Catedral de Sevilla. Una campaña publicitaria hacía que la colaboradora de 'El Hormiguero' se presentase en el parque Warner ataviada con un sencillo look veraniego. Aunque, claro, el foco de interés estaba en la boda.

Sálvame lograba que Rubio apareciese, tras muchos años, en directo en Telecinco. La cadena recuperaba, de refilón, a uno de sus rostros del pasado y todo apuntaba a que incluso iba a hacer una conexión con Carlota Corredera. Nada de eso. Ni siquiera se detuvo unos segundos para responder a preguntas para Sálvame. Visiblemente incómoda y sin pinganillo ni nada, Rubio aseguraba que estaba nerviosa pero ilusionada y piropeaba el bañador del reportero del programa.

Correcta y educada, la presentadora invitaba al reportero a ir a su boda si se plantaba con bañador tan llamativo y poco más. Acto seguido ya posaba para el resto de medios y sí respondía a preguntas de los presentes. Está claro que lo de coquetear con cadenas distintas a la que mantiene una vinculación profesional no entra dentro de los planes de la presentadora o de su equipo.