Paz Padilla y Albert Ferrer estarán eternamente unidos. Entre ellos existe el vínculo más preciado, el de una hija. A pesar del dolor que supuso su ruptura matrimonial para la presentadora, ella aprendió que, por el bien de Anna, debía hacer todo lo que estuviera de su mano para llevarse bien con su padre. Y lo ha conseguido. Ahora son ejemplo de paz y armonía, capaces de reunirse con las nuevas parejas de cada uno.

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Paz, aprovechando que estaba en Barcelona por su obra de teatro, Desatadas, quedó para almorzar con Albert y con el resto de su “familia catalana”, como a ella le gusta llamarles. A la cita, por supuesto, tampoco faltó el actual marido de la humorista, Antonio Juan Vidal. Todos quedaron para comer y ponerse al día, y, para que quedara como recuerdo, lo inmortalizaron en una foto.

Llegar a este punto de buen rollo con su ex no ha sido fácil y ella es la primera que lo reconoce. Padilla admitió haberse casado enamoradísima de Albert, y que su ruptura fue un mazazo que le costó digerir. Se casaron en el 98 y cortaron solo cinco años más tarde. Ella tardó en recomponer los pedazos de su corazón hecho añicos, pero esto la volvió fuerte. Además, no la hizo perder la fe en el amor, después volvió a tener parejas hasta que llegó Antonio, el definitivo, con quien volvió a darse el ‘sí, quiero’ y quien había sido su primer novio, cuando ella aún vivía en Cádiz. Ahora los dos disfrutan de un romance apasionado y entregado, en el que las muestras de amor son constantes. La última, este mismo fin de semana cuando contó a sus seguidores que una de las mejores partes de su trabajo es poder viajar por toda España acompañada de su chico.