Aunque Paloma Cuevas pasó todo el confinamiento por la crisis sanitaria junto a Enrique Ponce en la finca familiar en Jaén, Finca Cetrina. Con la vuelta a la normalidad y el comienzo del curso escolar, la empresaria decidió volver a Madrid junto a sus dos hijas para que estas pudieran volver a su colegio de toda la vida, aunque esto supusiera abandonar su refugio y volver a estar en el centro del foco informativo. Sin embargo, este regreso a la capital no ha durado mucho.

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Paloma Cuevas ha aprovechado estos días para escaparse a Jaén, en donde ha disfrutado del campo en un lugar de ensueño. La socialité cuenta con una finca de 904 hectáreas enclavadas en el término municipal de Navas de San Juan, donde ha pasado el último fin de semana junto a sus dos hijas. Un hogar muy especial para todos, ya que allí se han vivido algunos de los grandes momentos de la familia, como la comunión de Paloma, su primogénita.

De vuelta a la finca, Paloma Cuevas ha querido reaparecer en Instagram este pasado martes 13 de octubre para compartir con todos sus seguidores cómo son sus días allí. La socialité ha compartido una imagen en la que aparece disfrutando de un atardecer. “¿Mi color favorito? El de un atardecer… cuando el sol sonroja la noche”, ha asegurado la exmujer de Enrique Ponce en una fotografía en la que, además, ha mostrado su lado más aventurero.

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Paloma Cuevas ha sorprendido a todos sus seguidores al compartir una instantánea en la que aparece subida sobre un quad, un medio de transporte perfecto para recorrer la finca de 904 hectáreas en poco tiempo. En la imagen, además, la empresaria presume de estilo con unas enormes gafas de sol y un chaleco de pelo que combina a la perfección con un jersey gris y unos pantalones negros. Una instantánea con la que deja claro que ella continúa con su vida, totalmente ajena a Enrique Ponce y Ana Soria.