Cuando el sábado se confirmó que María Jesús Ruiz tendría que viajar de Honduras a España por una de disputa legal abierta con su ex y padre de su hija mayor, Gil Silgado, las primeras voces que acusaban a la concursante de favoritismo no tardaron en surgir. Cuando nada más lejos…

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Muchos pensaron que si el programa permitía a María Jesúa viajar, esta se iba a pegar el atracón de su vida. Que nada más aterrizar le esperaría una tortilla de patatas tamaño paellera famiiar. Pero nada de eso. El programa ha puesto como condición sine qua non que se tendrá que limitar a la EXACTA ración de comida que le correspondería si siguiera en los cayos; esto es: cincuenta gramos de arroz y un ración pequeña de pescado. El platito de jamón de bellota lo tendrá que dejar para su vuelta definitiva tras el concurso…

La organización ha querido que quede muy claro que, aunque la concursante tenga que hacer este viaje exprés, continúa en las mismas condiciones que el resto y que el jueves, para la gala de expulsión y nominación, estará presente en la Palapa. No obstante, ella es una de las nominadas de esta semana.

Lo que imaginamos sí le habrán permitido es ducharse y dormir en una cómoda cama, pero lo que descanse por un lado se le irá por otro con el agotamiento que supone hacer un viaje de tantas horas (15) en tan poco tiempo. A su regreso a Honduras, va a estar infinitamente más hecha polvo que sus compañeros, ¿dónde está el trato de favor del que tanto se la acusado?