Manuela Velasco llegó a nuestras vidas a ritmo de ‘Ne me quitte pas’. Su playback en ‘La ley del Deseo’, donde interpretaba a la hija de Bibiana Fernández, una niña con alma de vieja, devota y loca por su tío postizo, Eusebio Poncela, sigue pasando a cámara lenta por el recuerdo de todos los fans del cine de Pedro Almodóvar. El manchego la escogió cuando solo tenía once años. A pesar de mamar de la teta de la actuación desde la cuna, aquella experiencia le cambió la vida y fue entonces cuando, parafraseando a su tía Concha, pensó eso de “mamá, quiero ser artista”.

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Y no paró. Manuela Velasco, enamorada del arte en cualquiera de sus expresiones, estudió Bellas Artes como esa carrera ‘colchón’ que tantos actores tienen detrás por si lo de subirse a un escenario no sale como han planeado. Pero no le ha hecho falta. La intérprete lleva encadenando papeles en películas series y obras de teatro desde que se cardó el pelo en el film del año 87. Primero fueron personajes episódicos que combinaba con sus estudios, después, toda una década presentando videoclips en los Cuarenta Principales. Tenía tablas. Pero para tablas, las que consiguió cuando empezó a subirse a los escenarios teatrales. Y ahí es donde entra en juego Rafa, su compañero de vida. Su amor.

Manuela Velasco y Rafael Castejón se conocieron en una serie que ha pasado totalmente al olvido televisivo, ‘Géminis, venganza de amor’. Era 2002 y ella aún no había dado el gran salto de su carrera a grito de “Pablo, grábalo todo”. La gran oportunidad de su vida vino de manos de Paco Plaza y Jaume Balagueró con ‘REC’, donde le ofrecieron el papel de reportera que vivirá la peor noche de su vida acompañando a unos bomberos en un edificio infestado de zombies. Para que luego te quejes de mal día en el curro.

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Ganó el Goya a Mejor Actriz Revelación y de los personajes episódicos pasó a los protagonistas. Y, a su lado pero en la sombra, su pareja. Ni posados juntos, ni empalagosas declaraciones de amor. Él, con una cada vez más sólida carrera en el mundo del teatro, ella abarcándolo todo. Siendo la chica del momento. Cine y televisión a espuertas. ‘La Chica de Ayer’, ‘Doctor Mateo’, ‘Águila Roja’, ‘Aída’, ‘Velvet’… y teatro, mucho teatro. Cuando Manuela no se deja ver en la pantalla grande o en la pequeña, lo más probable es que esté haciendo alguna obra y, quizás, con suerte, puede que hasta coincida con su querido y admirado Rafa. ‘Hambre, locura y genio’ o ‘Escenas del jazz’, son algunas de las piezas teatrales en las que les hemos visto batirse en duelo interpretativo.

Mucho más que enamorados, un equipo. Un equipo blindado que no permite que nadie y nada destruya una privacidad sin grietas construida a lo largo de estos 20 años de amor. Una fórmula que, para ellos, parece clave para el éxito de su amor.