Un nuevo drama amenaza con terminar con la estabilidad de Lydia Lozano. Un drama que además tiene un objetivo muy claro: su pelo. El pelo de Lydia no es algo que pueda pasar desapercibido. El pelo de Lydia es historia de la televisión y como tal deberíamos tratarlo todo. Puede que para otra persona el peinado no sea más que un complemento, una forma de expresarse, pero para Lydia Lozano es todo y ahí deberíamos estar de acuerdo. ¿Quién no es capaz de identificarla tan solo con una mirada fugaz?

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Pues con esta base, lógico que la última decisión que afecta directamente a su imagen haya sido la causa del bajón anímico de la colaboradora. Lydia Lozano se ha quedado sin servicio de maquillaje y peluquería en Mediaset. De golpe y porrazo, ha sido apartada del listado de trabajadores que sí disfrutan de este servicio y justo cuando más lo necesitaba. Con el pelo mojado y sin arreglar, Lydia se presentó para colaborar en ‘Supervivientes’ pensando que iba a poder obtener ayuda para salir perfecta. No fue así y se echó a llorar. “Para mí el pelo es muy importante”, explica ahora. ¡Y para todos!

El origen de este problema hay que situarlo días antes y con otros dos nombres propios: Kiko Hernández y Kiko Matamoros. Desde que Lydia fuese intervenida, la colaboradora no puede hacer esfuerzos y de ahí que la dirección de ‘Sálvame’ accediese a que fuese peinada y maquillada en las instalaciones de Mediaset -por las medidas sanitarias este servicio dejó de prestarse hace ya más de un año-. El problema vino cuando los Kikos aseguraron que no entendían como sí podía bailar en el programa pero luego no podía maquillarse. Dicho y hecho, adiós peluquería para Lydia.

Lydia Lozano

Lydia Lozano recibe la peor noticia: no podrá peinarse y maquillarse en Telecinco

Telecinco

Cuatro días llorando

Yo sé que Lydia estuvo llorando antes de entrar en el debate de ‘Supervivientes’ porque se ha quedado sin maquillaje y peluquería”, aseguraba ayer Belén Esteban en el plató de ‘Sálvame’. La colaboradora entendía perfectamente a su compañera, ya que nadie le había avisado de eso iba a ser así. “Lloré porque hubo un problema interno en cuanto a eso y me produce mucho agobio”, se sinceraba Lydia. Cuatro días llevaba Lozano derrumbada por los platós debido a este contratiempo.

La cuestión es que un hecho tan sencillo como que Lydia Lozano vaya o no peinada a trabajar ha hecho que se genere un debate de Estado en las instalaciones de la cadena. Un cruce de productoras con las que trabaja la colaboradora que deberían ponerse de acuerdo para que esta pueda o no acceder a los servicios de la corporación. ¿Ha generado el pelo de Lydia un cisma que puede acabar repercutiendo a todos? Podría ser.