Pasan las semanas, los meses y, cuando menos nos demos cuenta, habrá llegado el momento más feliz para Laura Matamoros. La hija de Kiko Matamoros tendrá entre sus manos a su pequeño -del que todavía no conocemos el nombre- y todo será alegría, alboroto y noches sin dormir. Pero, hasta entonces, la ganadora de GH VIP no hace más que ponerse nerviosa y acumular preguntas. Lo normal en cualquier madre primeriza. Menos mal que ahí están sus amigas para echarle una mano...

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El embarazo de Laura Matamoros lo estamos viviendo casi con la misma intensidad que el de Tamara Gorro. Gracias a su presencia en redes sociales y a sus canales de vídeo, sabemos todo lo que les pasa, lo que sienten y las dificultades con las que se van encontrando. Vamos, un ejemplo perfecto para todos aquellos padres y madres que se encuentran en su misma situación y creen que nadie más tiene los mismos problemas. Al final, le pasa a todo el mundo. ¡Claro que sí!

Laura comienza a estar ya muy preocupada con el parto y la llegada del bebé. Tanto que cada vez se le acumulan más dudas acerca de la recta final. “Con esto de estar embarazada, me surgen muchas dudas constantemente”, ha contado en su canal de Mtmad. “Al ser madre primeriza, me acojona, sinceramente”. Por suerte, la hija de Kiko Matamoros tiene muchas amigas que ya han pasado por esto de ser madre primeriza y pueden explicarle su experiencia y tranquilizarla un poco.

Con la ayuda de dos de sus íntimas, Laura ha podido comentar aquellos aspectos que más inquietud le producen. Cómo saber cuándo se encuentra de parto, si duele mucho, qué llevarse al hospital para tenerlo todo preparado, si el niño se enganchará sin problema... “Me estoy mareando”, aseguraba después de que su amiga le contase cosas del parto. “Yo creo que no tengo que saber estas cosas”. Pobre, ponía una carita... Ya verás como luego es nada, Laura.

Pero, además, la hija de Kiko Matamoros tenía muy buenas noticias. Laura se había hecho ya la prueba del azúcar y le había salido todo genial. “A por los roscones”, bromeaba. Pero no, por mucho que el azúcar haya ido bien, tiene que cuidarse y vigilar la alimentación. Se acerca el final del embarazo y, según le ha dicho su doctora, el bebé crecerá más rápido. Así que nada de abusar del dulce. Venga, que queda poco...