Kiko Rivera e Irene Rosales han demostrado que son una pareja de lo más enamorada y compenetrada. Ahora, tres años después desde que arrancaron su relación, se han casado, han tenido a su hija Ana y están esperando la llegada de un segundo bebé. Son felices y lo demuestran con escapadas como la que hicieron a principios de mes a Paris, concretamente a Disneyland.

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Viajaron junto a Ana, la hija de ambos, Francisco, el hijo que Kiko tuvo con Jessica Bueno y la sobrina de Irene. Los cinco se lo pasaron en grande a juzgar por sus caras. Pasearon, charlaron y Kiko se montó con los dos niños mayores en todo lo que pudo. Ambos quisieron mimetizarse con el entorno y empaparse de la magia Disney, por ello no dudaron en ponerse lacitos de Miniee y orejas de Mickey.

Irene había mostrado en muchas ocasiones que es toda una madraza, pero el hermano de Chabelita está totalmente a la altura de lo que se esperaría de él. Precisamente, durante los días que han pasado en París le hemos podido ver muy atento con sus niños, muy pendiente de cada paso que daban, llevando a la pequeña en brazos cuando estaba cansada de andar o ir en carro y divirtiéndose mucho con todos.

Es en estos momentos donde queda patente que se está esforzando por ese cambio de vida que dice estar haciendo. Además de ponerse una banda gástrica y adelgazar, el hijo de Isabel Preysler quiere llevar una vida mucho más tranquila y familiar. Y no hay nada que deje las cosas más claras que un hecho. Y estas imágenes lo son. Son la prueba de que dentro del Kiko guasón y fiestero que conocemos hay un padrazo muy enamorado de su mujer, a la que dedicó innumerables muestras de cariño.