El día empezaba mal en los cayos. Lara Sajen, aún en el barco varado, se rompía como nunca hasta ahora en ‘Supervivientes'. Las lágrimas se asomaban a sus ojos y la ex corista de Fangoria se dejaba ir en un llanto incontenible. ¿Qué le pasaba? La que en su día participó en ‘Maestros de la costura’ sacaba relucir toda su fragilidad.

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Arropada en todo momento por Alexia Rivas, que se ha convertido en su gran amiga durante el concurso de supervivencia, Lara Sajen se explicaba ante el resto de compañeros que pensaban que sus lloros eran producto del hambre y de la escasez del desayuno. Poco le importaba a ella tener la barriga vacía cuando lo que de verdad anhelaba no era una opípara comida sino un abrazo de las personas que más quiere, su madre y su hermano. Quien le dio la vida fue quien motivó sus lágrimas. “Hace dos años que no veo a mi madre”, explicaba a Valeria, a quien le costó entender el origen del disgusto de su compañera. “Ella vive en Argentina y hace dos años que no he podido estar con ella”, matizaba.

Lara sajen llora

Lara Saken no ha podido seguir reprimiendo el llanto en 'Supervivientes'

MEDIASET

A buen seguro, si Lara Sajen ganara ‘Supervivientes’, lo primero que haría sería cogerse un avión y plantarse al otro lado del charco para recibir ese abrazo de su madre que tanto necesita. “Me gustaría que me estuviera viendo”, le decía a Alexia. La periodista, sin dejar paso a la duda, afirmaba con rotundidad, “lo está haciendo”.

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Su madre no es la única persona especial a la que Lara Sajen echa de menos en ‘Supervivientes’, también lo es su hermano, con el que, asegura, tiene una conexión total. “Nos llevamos tres años y de pequeños nos llevábamos al matar pero ahora es a él a quien le cuento todo, es una parte de mí”, explicaba a Rivas, “aquí las emociones se intensifican”, decía, como intentándose justificar por qué había dejado de lado esa coraza que la ha protegido todo este tiempo. “Estoy muy conectada a él. Mi hermano es como yo pero sin tetas. Nos entendemos muchísimo. Sabe todo lo que me pasa, si me enfado por qué lo hago…”. Un momento de bajón que nos demuestra que las mujeres fuertes lo son gracias a ese torrente de emociones y sentimientos al que están tan conectadas.