Antaño fueron 'hermanos'. O casi. Kiko Rivera sabía que podía contar con su prima Anabel Pantoja para absolutamente lo que fuera, pero desde que está en pie de guerra con su madre, la relación entre ambos también ha saltado por los aires. Pocas esperanzas quedan ya para una posible reconciliación, y más desde el dardo definitivo que el DJ le ha enviado a través de su última visita a la televisión. En ‘La Resistencia’, ha querido dejar claro que no hay espacio para ella en su vida. Y esto, le hace enormemente feliz.

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Kiko Rivera estaba entusiasmado ante la idea de ir a un programa en el que no tuviera que hablar sobre sus problemas familiares, “es que yo no los conozco”, le respondía David Broncano, presentador del espacio; “mejor, yo tengo más problemas que un cuadernillo Rubio, compadre. Estoy jodido”. Aún así, el artista de electrolatino corría a asegurar que, a pesar de todo, se encuentra bien, “pero soy feliz, eh. Estoy contento”; el de Jaén le pedía que, en una escala del uno al diez, midiera su alegría, “¿ahora mismo? Diez. Sí, sí, de verdad. Me he quitado un gran peso de encima”. Anabel, a partir de aquí, no sigas leyendo. “¿Cuál?”, “a mi prima, por ejemplo. Me he quitado un gran peso de encima, la verdad es que sí”. La respuesta del hermano de Isa Pantoja levantaba risas entre el público, esos que sí sabían del mal rollo imperante entre los que antes eran íntimos.

Tal y como se ha dejado entrever, Kiko Rivera envió un mensaje privado a su prima cuando esta estaba a punto de marcharse a Honduras. El contenido del mismo se desconoce, pero todo hace indicar que fue un ‘hasta aquí hemos llegado, no quiero saber nada más de ti’. El artista no se fía de su pariente. Y lleva sin fiarse desde hace meses, cuando le pidió que se posicionara en la guerra entre él y su madre y ella no solo no lo hizo, sino que no quiso ver las pruebas que él pretendía mostrarle para que entendiera mejor la situación. Esto supuso el principio del fin de su complicidad. Tras esto, se han ido separando más y más, hasta llegar al punto de que ya no se hablen. Irene Rosales, que sí mantiene contacto con Anabel, le ha aconsejado que no desvele detalles de sus conversaciones privadas, algo que la influencer asegura no hacer.

Lo cierto es que de la amistad tan estrecha que siempre se profesaron ya no queda nada. Y eso, hasta Broncano lo sabe.