Lejos quedan aquellos años en los que Kiko Rivera y su familia sufrían por la situación económica y personal por la que pasaban. El hijo de Isabel Pantoja llevaba un ritmo de vida con el que era imposible coinciliar un futuro para sus hijos y para sí mismo. Así lo contó él mismo, acompañado de Irene, durante su estancia en ‘GH DÚO’. Lo pasaron muy mal pero parece que esta pesadilla ya ha terminado. Al menos, eso se desprende de los caprichillos que la pareja no duda en concederse de vez en cuando…

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Tanto Kiko Rivera como su madre, Isabel Pantoja, han encontrado en Mediaset el remedio a todos sus males. Si la tonadillera se convertía en el fichaje estrella -y millonario- de la cadena, antes lo hacía su hijo. El DJ ingresaba en ‘GH DÚO’ con su mujer, Irene Rosales, en un intento de no solo ofrecer una nueva cara tras su recuperación, sino también de sanear sus economías. Y queda claro que no les ha ido nada mal.

El cantante, que no ha parado de encadenar bolos a lo largo del verano, se ha encontrado con una popularidad renovada y unos ingresos a lo largo de varias semanas que han hecho que su nivel de vida vuelva a ser el que era. Así se desprende, por ejemplo, con tan solo echar un vistazo a los viajes, escapadas y caprichos que tanto Kiko como Irene se han dado a lo largo del verano. ¿Lo último? Salir a cenar caviar y compartirlo con todos sus seguidores.

La pareja, tal vez para celebrar el nuevo fichaje de Irene como colaboradora de ‘Viva la vida’, no ha dudado en darse un homenaje y lanzarse a celebrar una cenita de lujo. Vistas excepcionales, trato exquisito y un poco de caviar que, según asegura Kiko en su perfil de instagram, le encanta. ¡No es para menos! El DJ lleva trabajando sin descanso desde hace muchos meses y también le toca descansar de vez en cuando.

Kiko Rivera