La última gala de 'Supervivientes', con la monumental bronca en directo de Laura Matamoros y Alba Carrillo, que provocó que esta última y su madre se planteasen abandonar el concurso –por segunda vez en dos semanas–, ha tenido otro efecto secundario e insólito. Kiko Matamoros y su hijo, Diego Matamoros, que no se hablan desde hace más de un año, se reencontraron en un plató de televisión y no para dirimir sus diferencias, sino para apoyar a Laura Matamoros frente a las Carrillo.

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Sucedió en 'Sálvame diario'. Tanto Kiko como Diego están de acuerdo en apoyar a Laura, a la que quieren ver como ganadora de 'Supervivientes'. La última vez que habían coincidido padre e hijo en un plató, Diego hizo el ademán de ir a saludar a Kiko, pero este le negó el saludo y abandonó el plató. No es que en 'Sálvame' se reconciliaran –estuvieron sentados cada uno en una punta del plató–, pero sí al menos aceptaron compartir el mismo espacio. Por algo se empieza.