Kiko Matamoros, al borde de las lágrimas en 'Viva la Vida': "Agradezco a mi padre estar aquí"

Kiko Matamoros ha hablado con Emma García del momento más duro de su vida y el que más le ha marcado, los malos tratos que sufrió siendo un niño. "No le guardo ningún rencor", ha dicho a punto de romperse

Gema Amil
Gema Amil

Redactora Jefe digital de Lecturas

Kiko Matamoros
Telecinco

Kiko Matamoros se ha emocionado muchísimo este domingo en 'Viva la Vida' al recordar junto a Emma García y sus compañeros el momento más duro de su vida. El colaborador ha confesado a sus compañeros que sufrió malos tratos por parte de su padre, pero que ha logrado con el tiempo perdonarle. "La verdad es que no le guardo ningún rencor", ha dicho afectado.

El tema ha surgido cuando en el plató ponían un fragmento de la entrevista que ha concedido al periodista Álex Fidalgo para su canal de podcast 'Lo que tú digas' y en el que ha abordado algunos de los aspectos más íntimos de su vida. Sin duda, lo que más ha marcado a Kiko Matamoros es su niñez y ha impactado mucho con sus palabras. "Todos nos equivocamos... Yo a mi padre le quiero mucho y le agradezco estar aquí. La mitad de mi vida se la debo a él", ha dicho a punto de romperse y haciendo un enorme esfuerzo por no llorar.

Kiko Matamoros se marchó muy joven de su casa para escapar de esa situación tan complicada con su padre, unas palizas que ha calificado en el podcast de "salvajes". "Pensaba, a ver si me muero ya", ha explicado. Afortunadamente, esto lo tiene más que superado, ha perdonado a su padre y esto también le ha ayudado en su papel de padre con sus cinco hijos. "A mis hijos no les he puesto una mano encima en la vida, precisamente por el rechazo que me produce esa educación", ha comentado.

Kiko Matamoros tiene pocos puntos débiles, pero una vez más ha demostrado que uno de ellos son sus padres. En más de una ocasión el colaborador ha hablado del importante papel que su madre ha jugado en su vida y lo muchísimo que la echa de menos. El colaborador ha confesado en infinidad de ocasiones que no hay día en que no recuerde a la mujer que le dio la vida y que lamentablemente murió "demasiado pronto" tras una larga enfermedad degenerativa: "Tenía la sonrisa más bonita del mundo, era muy generosa. La echo mucho de menos".