Kate Middleton y el príncipe Guillermo ya han comenzado con su agenda oficial en el Caribe, en donde van a pasar más de una semana visitando Belice, Jamaica y Bahamas. Después de que aterrizaran en el primer país el pasado sábado por la noche (hora española), los duques de Cambridge dieron el pistoletazo de salida a una apretada agenda que los llevó a visitar una pequeña manufacturera de cacao en la ciudad de Hopkins llamada Che’il para, posteriormente, dirigirse a la comunidad garífuna, descendientes de África y que se asentaron en el lugar hace años para huir del comercio de esclavos. Fue allí donde protagonizaron una de las imágenes de la jornada.

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En una imagen poco habitual en ella, Kate Middleton se animó a bailar con el pueblo. Siguiendo los pasos del resto, la duquesa de Sussex impresionó con sus movimientos al ritmo de la música. Pero no solo ella salió al centro de la pista, sino que el príncipe Guillermo también lo hizo junto a una de las asistentes. Unas imágenes de lo más divertidas con las que los duques de Cambridge mostraron su cara más amable lejos de Reino Unido.

Para este baile tan especial, Kate Middleton lució un vestido midi azul con estampado de flores, escote cuadrado, cuerpo con nido de abeja, manga corta abullonada y falda acabada en un volante de la marca Tory Burch, que cuesta casi 600 euros. Una pieza en cuestión que acompañó con unos llamativos pendientes de la marca Sezané de 66 euros y un original clutch de Anay Hindmarch.

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Al más puro estilo Letizia, Kate Middleton lució unas cuñas altas de Stuart Weitman perfectas para el tiempo primaveral de Caribe, que posteriormente se cambió con unas alpargatas planas de Stella McCartney. Un estilismo con el que la duquesa de Cambridge sigue los pasos de la reina, al optar por sus zapatos favoritos y un vestido que podríamos ver en la consorte sin ningún problema.