José Luis Gil ('La que se avecina' y ‘Aquí no hay quien viva’) sufre un ictus

José Luis Gil, uno de los actores más carismáticos y queridos de ‘La que se avecina’ y ‘Aquí no hay quien viva’, se recupera en casa tras sufrir un infarto cerebral o ictus a los 63 años de edad

Redacción

Lecturas.com

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GTRES

El actor José Luis Gil se recupera en casa tras sufrir, hace solo unos días, un ictus. El actor, de 63 años de edad, que se ha convertido en el presidente da la comunidad más querido gracias a sus papeles en las seriesLa que se avecina’ y ‘Aquí no hay quien viva’ vivió uno de los peores episodios de su vida al enfrentarse a un infarto cerebral.

José Luis Gil, que además ha puesto voz a algunas de las películas más memorables como ‘Buscando a Nemo’, ingresó el 4 de noviembre en el Hospital Nuestra Señora del Rosario, ubicado en la céntrica calle Príncipe de Vergara en Madrid, víctima de un ictus isquémico agudo en el hemisferio izquierdo de su cerebro.

Tal y como informa la web de Telecinco, el interprete recibió el alta 22 días más tarde de que se produjera el infarto cerebral, y el 26 de noviembre empezó la recuperación de José Luis Gil en casa. Ha sido la propia familia del actor quien ha hecho llegar al citado medio, que ha sido su casa los últimos años y donde ha alcanzado una enorme fama gracias a la serie de los hermanos Caballero, un comunicado en el que se ha informado con detalle de la salud del zaragozano.

“La familia de José Luis Gil agradece la profesionalidad y la calidad humana desempeñada por el todo equipo de la clínica madrileña en su intervención e ingreso”, desvela Irene Gil, hija del artista. A partir de ahora, tal y como indica, “empieza un periodo clave, de trabajo y esfuerzo, en el que la tranquilidad, es muy importante. Para ello, quieren agradecer todas las muestras de cariño y afecto que están recibiendo, y solicitan a los medios de comunicación y a sus seguidores que sean respetuosos como siempre lo han sido”.

La hija de José Luis Gil remarca la importancia de la rehabilitación, el tiempo y el acompañamiento, como piedras angulares en la total recuperación de su padre.