Ahora sí que sí. Jorge Javier Vázquez ha cogido la maleta para marcharse de vacaciones. Él mismo nos lo contaba en su blog de Lecturas. “Desaparezco varias semanas”. Por el momento, no tenemos ni idea de dónde se encuentra o hacia donde se dirige, pero, eso sí, el presentador ha decidido amenizarnos el verano con una anécdota de lo más divertida. Algo que podría haberle pasado a cualquiera pero que no todos se lo toman con tanto humor como Jorge Javier. Un hotel, una cama supletoria y risas aseguradas... “Si me muevo, me despeño”.

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Las aventuras de Jorge Javier en sus primeros días de vacaciones nos tienen entretenidísimos. Estamos a puntito de coger las maletas y seguirle allá dónde vaya -que, por el momento, sigue siendo secreto-. El presentador le ha cogido gusto a lo de ir narrando cada uno de sus pasos a través de sus redes sociales y, la verdad, ¡nos encanta! Con la gracia innata que tiene para todo, este viaje va a convertirse en lo mejor del verano. Y eso que acaba de empezar.

Jorge Javier empezaba sus días de descanso y playa con una imagen nada acorde a lo que podríamos imaginar. ¿Pero qué hace tapado con una manta hasta los ojos? “Viajar al otro lado del mundo en busca de playa y tener que pedir una manta en el desayuno. En fin”, escribía en su perfil de instagram. “Adviértase que tengo el ojo derecho a la virulé. Maldito cirujano”. Zasquita para todos aquellos que se han dedicado a especular sobre su hipotético último retoque. ¡Grande!

Si bien, lo bueno estaba todavía por llegar. El presentador se ha ido de viaje con un matrimonio amigo y han optado por pedir una cama supletoria en la habitación grande. Vamos, lo que hacían todos nuestros padres cuando éramos pequeños y no nos querían dejar solos ni un instante. Y sí, las camas supletorias de antaño siguen siendo como las de hoy en día. Jorge Javier lo ha podido comprobar en primera persona.

“Viajar con un matrimonio amigo y pedir una cama supletoria para mí”, confiesa en instagram. “Llegar y darte cuenta de que aquí son muy listos porque me ponen una cama acorde a mis dimensiones. Volver a la infancia. Si me muevo me despeño”. ¡Pero bueno! ¿El pobre Jorge va a tener que dormir en una camita de niño durante todas las vacaciones? ¿Acaso no hay supletorias un poquito más grandes? La diversión -y el insomnio- están asegurados. ¡Nos quedamos con ganas de saber mucho más!