Ni venderla ni alquilarla ni llegar a un acuerdo de explotación. Ni siquiera buscar un mediador para arreglar las tensiones con su hijo, que se presume lo deseable. Isabel Pantoja se está planteando segregar Cantora como posible solución al monumental problema que mantiene con Kiko Rivera. De ahí que haya estado hablando con abogados y asesores. ¿Es una decisión salomónica? ¿Es la más ventajosa para ambas partes o beneficia a uno más que al otro? Al margen de esas dudas razonables, la sensación generalizada es la de que parece que es la vía que Isabel Pantoja ha encontrado para romper definitivamente con su hijo Kiko Rivera.

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Desde 'El programa de AR', Paloma García Pelayo ha contado los pormenores del planteamiento que habría puesto sobre la mesa Isabel Pantoja, aunque ha dejado claro que "no es viable", por lo que Kiko Rivera podría respirar tranquilo. El motivo de que no pueda salir adelante "por las cargas pendientes que tiene, que son tan importantes que a ningún banco le interesaría segregarla". De ahí que, el detalle importante de esta solución barajada por la tonadillera es lo que significa, realmente. "En vez de tomar otro tipo de solución, ha planteado a técnicos y expertos que inicien el estudio de una segregación para no permanecer unida a su hijo en Cantora y terminar con este problema, aunque conseguir los informes, en el caso de que fuera posible, podría tardar hasta más de un año", subrayaba la periodista.

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Se trataría de una decisión tomada "en caliente" marcada por la demoledora entrevista que Kiko Rivera ha concedido a Lecturas y que ha sacudido los cimientos de Cantora."Dadas las circunstancias, nadie puede estar obligado a permanecer en proindiviso con alguien con quien no quiere estar y que esa obligación es absurda", matiza la colaboradora de las mañanas de Telecinco. Al parecer, para llevar a cabo esta división de Cantora, la tonadillera necesitaría "un informe topográfico, otro catastral y el permiso del ayuntamiento, sin contar que tiene un coste económico importante".

Cantora es un 'caramelo' situado en medio de la nada, en el municipio gaditano de Medina-Sidonia, que se ha convertido en motivo de disputa de Isabel Pantoja y Kiko Rivera y que recibieron en herencia tras la muerte de Paquirri. La finca, que está registrada con 370 hectáreas , es una zona montuosa de dehesa y para labores de secano" que tiene campo y un cortijo, lugar donde fijó Isabel Pantoja su residencia después de romper con Julián Muñoz.