No dudó ni un segundo en coger un vuelo y regresar rápidamente a España en cuanto supo de la noticia. La madre de Irene Rosales fallecía el pasado día 7 de febrero, justo cuando Isa Pantoja se encontraba en Londres junto con su pareja, Asraf. La hija de la tonadillera regresaba a España para estar al lado de su hermano Kiko y de su mujer sin importarle en ningún momento las diferencias que habían tenido a lo largo de los últimos meses. “No me lo podía creer”, explica Isa muy afectada.

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No llegó a tiempo para asistir al último adiós de Dolores, la madre de Irene Rosales, pero sí quiso estar al lado de su familia en estos momentos tan difíciles. Isa Pantoja cogía un vuelo de regreso a España en cuanto supo la noticia del fallecimiento de la madre de su cuñada. “Todo esto nos pilló de golpe porque fue por la noche y vimos muchísimas llamadas de teléfono a la mañana siguiente”, explica ahora Isa en ‘El programa de AR’.

La hija de la tonadillera, que se encontraba en ese momento en Londres, regresó a España en dirección a Sevilla para acompañar a su hermano y a su mujer. “En cuanto llegué, le dije a Asraf que me acompañase a Sevilla en coche”, afirma Isa. “Cuando llegué hablé con mi hermano. Irene estaba dormida y vimos conveniente ir al día siguiente”. Tras las desavenencias vividas en el paso, tanto Isa como Kiko e Irene dejaron las cosas de lado.

Isa Pantoja

“La situación es supercomplicada porque tienen dos hijos y esos niños debe seguir haciendo su vida”, apunta la colaboradora. Isa llamó a su madre para enterarse de lo que había ocurrido y rápidamente se marchó a Sevilla. “Nos fuimos nosotros a desayunar y luego se incorporó Asraf”. Los hermanos se apoyaron mutuamente en este duro trance. “Estoy segura que si mi hermano hubiese estado más o menos enfadado, me hubiese recibido igual”, asegura.

Reencuentro con los suyos

El que yo la haya llamado sé que para Irene es un apoyo”, piensa Isa. La colaboradora ha recuperado cierta normalidad con su hermano y también con su madre, Isabel Pantoja. “Estoy supercontenta por mi madre. Igual no nos hace falta esa conversación porque ya ha pasado. Lo que tenemos que hacer es recuperar esa confianza”. Para Isa, volver a tener este entendimiento con su madre es el mejor regalo que podía recibir.