La polémica y suspicacias que han generado las 'visitas' de los reyes Felipe y Letizia y doña Sofía al rey emérito Juan Carlos han quedado totalmente en segundo plano con la visita sorpresa que se ha producido este lunes por la tarde. La infanta Cristina, que sigue apartada de las actividades relacionadas con la familia real española, ha reaparecido ante la prensa para estar al lado de su padre.

Artículo relacionado

Don Juan Carlos ingresaba la pasada noche del viernes en la clínica Quirón de Madrid, donde era intervenido el sábado de "tres bypass aorto coronario". Aunque se encuentra todavía en la UCI, se prevé que hoy mismo pase a planta, después de haber dado ya los primeros pasos después de la cirugía y de haber empezado con suaves sesiones de fisioterapia cardíaca.

La visita de la infanta se produce un día después de que los reyes y doña Sofía se acercaran a comprobar que todo había ido bien, por lo que no se producirá un reencuentro en el centro hospitalario.

A diferencia de sus primas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, quienes sí han visitado a su abuelo han sido los hijos de Cristina e Iñaki Urdangarin, que han acompañado a su madre hasta la clínica para confortar al rey convaleciente. Un aspecto cuanto menos llamativo y más teniendo en cuenta de las críticas que les han llovido a los reyes por no quedarse en el hospital junto al emérito.

No han estado todos, pues junto a Juan Valentín, Irene y Miguel, no se ha visto a Pablo, que estaría concentrado en su carrera profesional como jugador de balonmano, siguiendo los pasos de su padre, y no habría podido obtener permiso para ver a su abuelo.

La hija de los reyes eméritos llegaba tranquila y con rostro sereno, aunque no exento de preocupación. Cristina y tres de sus hijos atravesaban la puerta principal de la Quirón en silencio y solo dedicándole una sonrisa tímida a los medios que están apostados allí siguiendo la última hora del estado de don Juan Carlos.