No todo es paz en los primeros días del reinado de Carlos III. A los 73 años, el hijo de Isabel II recibía el cargo para que llevaba tantas décadas preparándose en el mismo instante del fallecimiento de su madre. Desde entonces, una agenda férrea, numerosas incógnitas sobre su papel -¿logrará cubrir el enorme hueco dejado por la monarca?- y alguna que otra polémica que no solo ha dejado a la vista su legendario carácter. Pero no queda todo ahí. Desde Clarence House, la residencia del hasta ahora príncipe de Gales, llega la revolución. Centenares de empleados denuncia el aviso de despido que pende sobre su cabeza. ¿Qué va a ser de ellos?

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Eran ya varios de los miembros de la organización de Clarence House los que, por una parte, daban por hecho su traslado a Buckingham Palace para atender al nuevo rey y, por otra, asumían que con el cambio su trabajo podía empezar a ser ejercido por otro equipo. Y efectivamente, así ha sido. ‘The Guardian’ publicaba en exclusiva el malestar de más de cien trabajadores de Clarence House que aseguraban haber recibido la noticia de su posible despido mientras se estaba velando el cuerpo de Isabel II.

El ascenso de Carlos a rey ha dejado en el aire el futuro de muchos de los que llevan décadas trabajando al lado del hoy monarca. Según la información a la que ha tenido acceso el citado medio, se ha ofrecido a aquellos que no hagan efectivo su traslado al nuevo equipo del rey otros puestos en otras casas de la Familia Real aunque el impacto de la noticia ha sido tal entre el personal que, por el momento, reina la incertidumbre.

Carlos y Camilla

Los nuevos reyes Carlos y Camilla, durante la proclamación.

Gtres

Dos polémicas virales

Pese a los claros intentos por parte de Buckingham de dotar a los nuevos reyes de una cercanía y un aire más próximo a la ciudadanía, han sido ya dos los instantes en los que el rey Carlos ha dejado ver un carácter y unas maneras que empiezan a no gustar a todos. A los malos gestos durante la proclamación para que apartasen los tinteros de la mesa en la que iba a firmar el ya rey se une otro problema con la tinta ocurrido en Irlanda del Norte. El enfado del monarca al haberse manchado dejaba ver, de nuevo, una cara que no es la que Casa Real se empeña en mostrar.

Durante los viajes que el rey y la reina consorte han llevado a cabo en estos días ha sido patente el esfuerzo por acercarse a los ciudadanos agolpados al paso de los vehículos, atender sus peticiones, responder sus preguntas y mostrar una cara amable y cercana, algo que también se criticó en numerosas ocasiones a la propia Isabel II. El reinado de Carlos empieza con otro pie, efectivamente, pero las expectativas con altas. ¿Cómo llevará, a partir de ahora, sus innumerables compromisos públicos?

Cobra aquí, claro, especial relevancia el apoyo que el nuevo rey recibirá por parte de los príncipes de Gales. Las figuras de Guillermo y Kate Middleton van a ser, a partir de ahora, claves en la nueva era de Reino Unido.