El confinamiento en casa por las medidas adoptadas con el estado de alarma ha encontrado a la familia Pantoja en uno de sus momentos, personales, más esperanzadores. La tonadillera y sus hijos Kiko e Isa se reconciliaban recientemente después de duros cruces de acusaciones. No solo madre e hija volvían a retomar, con normalidad, su relación, sino que incluso Kiko Rivera pedía perdón a su hermana en público y agradecía que hubiese estado ahí en los peores momentos. Ahora, separados por la cuarentena por el coronavirus, la familia vuelve a encontrarse alerta, sobre todo por el estado de salud de la madre de Isabel Pantoja.

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Toda mi familia estamos separados”. Anabel Pantoja confirmaba en 'Sálvame' lo que ya había quedado claro. Los Pantoja se encuentran pasando el confinamiento domiciliario por separado. Mientras la sobrina de Isabel Pantoja esta en Canarias junto a su futuro marido -con una boda que, por el momento, han decidido posponer-, los demás miembros del clan hacen lo propio en sus respectivas casas. Kiko Rivera se encuentra junto a su mujer Irene y sus hijas en su casa de Sevilla. Isa hace lo propio en El Puerto con su hija e Isabel está, como no, en Cantora.

La tonadillera pasa por uno de sus momentos más difíciles debido a la avanzada edad y el delicado estado de salud de su madre, doña Ana. Si hace ya meses que Pantoja intenta no pasar mucho tiempo fuera de casa para estar junto a su madre, con la crisis del coronavirus ha optado por extremar las preocupaciones. “Mi tía no quiere que nadie entre en Cantora”, explicaba Anabel a través de una conexión telefónica con su programa. Mantener a su madre sana y salva es la principal prioridad de Isabel.

Más unidos que nunca

Isa Pantoja corría al lado de su hijo en cuanto comenzaron las primeras medidas institucionales debido a la extensión del coronavirus. La joven se encontraba en Madrid para cumplir compromisos profesionales pero regresaba a El Puerto con rapidez para estar con Albertito. Su hermano Kiko, mientras tanto, se quedaba junto a su mujer, Irene Rosales, y sus hijas. Los últimos meses no han sido sencillos, tras el fallecimiento de la madre de Irene, y las cosas han ido asentándose poco a poco.

Planeaba la familia al completo dar carpetazo a esta dura etapa con la próxima boda de Anabel. Una ocasión para festejar y celebrar que, por el momento, va a tener que esperar. La colaboradora y su novio, Omar, han decidido posponer el enlace hasta que todo esté más tranquilo y puedan celebrarlo con total normalidad.