Un año más el Principado de Mónaco volvía a ponerse sus mejores galas para celebrar el tradicional Baile de la Cruz Roja. En una noche en la que la solidaridad fue el principal motivo de quedada, los príncipes Alberto y Charlene, recibieron la noche del sábado, a los cientos de invitados que acudieron al club Sporting de Montecarlo.

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La princesa Charlene, volvió a poner el toque de glamour, como en cada una de sus apariciones y volvió a convertirse en el centro de todas las miradas. Con un original vestido de gasa de seda de estampado degradê en tonos malvas y azules claritos. Sin tirantes, original escote en V, cintura marcada y una espectacular falda con una gran caída, Charlene estaba radiante con este diseño de Armani, uno de sus diseñadores de cabecera.

La 68ª edición de la popular quedada monaguesca iniciada en los años cincuenta por la princesa Grace, se convirtió en una velada agridulce, muy marcada por los recientes atentados que se produjeron el pasado día 14 de julio en Niza. Con un lazo negro a modo de duelo –él en la solapa de su smoking blanco, y ella en el escote de su original vestido-, los Príncipes de Mónaco recordaron a las 84 víctimas mortales del atentado, así como los 9 fallecidos de la masacre de Munich. Los príncipes Alberto y Cherlene, mostraron además su preocupación por el terrorismo y orquestaron un minuto de silencio en memoria de las víctimas.