"Cancelamos nuestra vacaciones. Hemos visto la reacción de los ciudadanos recogida en la prensa y es intensa. Eso nos afecta". Con este breve pero conciso comunicado la Familia Real de Holanda regresaba de sus interrumpidas vacaciones en Grecia.

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Los reyes Guillermo y Máxima, acompañados de sus tres hijas, ponían rumbo el pasado viernes a su villa de Kranidi, en el Peloponeso, para pasar unos días de descanso, coincidiendo con las vacaciones escolares de otoño, en este paraíso griego. Allí poseen una magnífica mansión veraniega -de cuatro millones y medio de euros-, con vistas al mar Egeo.

Familia Real de Holanda
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Sin embargo, el Gobierno de los Países Bajos había decretado el confinamiento parcial del país unos días antes, solicitando a la población "desplazarse lo menos posible", por lo que este movimiento no ha sido bien visto por los ciudadanos.

Ante la infinidad de críticas, la Familia Real decidía regresar de su escapada al día siguiente de haber aterrizado. "No queremos que exista ninguna duda el respecto: para mantener controlado al covid-19 es necesario que se sigan todas las medidas. La polémica generada por nuestras vacaciones no contribuye a eso", expresaban intentando concluir el problema. De esta manera, los reyes de Holanda y sus hijas se embarcaban un un vuelo regular con destino a su país de origen.

Guillermo y Máxima de Holanda
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No es la primera vez que las vacaciones de Máxima y su familia crean confusiones y críticas entre los ciudadanos de los Países Bajos. "¿Cómo se puede hacer algo así después de toda una semana hablando sobre cómo comportarse con el coronavirus?", citaba ayer el diario AD a una fuente del gobierno de coalición crítica con el primer ministro de Países Bajos.

Durante este verano, el soberano Guillermo y su mujer se vieron obligados a disculparse públicamente por protagonizar una irresponsable fotografía sin mascarilla y sin guardar la distancia de seguridad con el dueño de un restaurante de Milos.

Casa Familia Real de Holanda en Grecia
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Su mansión griega también ha sido foco de críticas. En 2010, con motivo de la asistencia de Guillermo y Máxima a la boda de Tatiana Blatnik y Nicolás de Grecia en la isla de Spetses, los monarcas de Holanda se enamoraron de esta zona a orillas del Mediterráneo, su entorno y la tranquilidad que transmitía. Fue por ello que en 2012 adquirieron esta lujosa hacienda de 4.000 metros cuadrados por cuatro millones y medio de euros, situada en Doroufi, al sur del país.