Meghan Markle está de vuelta en Canadá. La duquesa de Sussex ha estado en Reino Unido el tiempo necesario para cumplir con sus obligaciones como miembro de la familia real británica antes del ‘Megxit’ y en cuanto ha podido ha regresado a su nuevo hogar. El príncipe Harry llegó a Londres unos días antes que ella y todavía permanece allí cerrando algunas de las cuestiones de su nueva vida. Pero ella ha regresado de forma rápida para reencontrarse con el pequeño Archie y retomar su rutina.

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Porque si con algo está encantada la mujer del príncipe Harry es con la rutina que comparte actualmente con su hijo y que en Londres era casi imposible de llevar a cabo. Una de las principales intenciones de los duques de Sussex a la hora de trasladarse a Canadá era alejarse del foco mediático y que Archie tenga una vida alejada de la presión de los medios de comunicación y del protocolo real. Y esto se está viendo en las actividades que ahora Meghan realiza cada día junto a su primogénito. Entre ellas hay una que les encanta a madre e hijo que es salir dos horas al día a pasear por el bosque cercano a su nueva casa.

Meghan y Archie

Los vecinos de los duques de Sussex aseguran que Meghan cumple casi todos los días con este nuevo hábito y que se puede comprobar lo relajada que está en la forma en la que trata a quienes se cruzan con ella durante su paseo. Han contado que cada vez que alguien le saluda y le dice algo mientras pasea el carrito de su bebé, ella responde siempre con una sonrisa y con mucha amabilidad. Tanto el príncipe Harry como Meghan Markle han reconocido que no se arrepienten en absoluto en su decisión de haber tomado un nuevo rumbo alejados de la corona y vivir momentos como este del que la exactriz disfruta cada día es lo más importante para ellos en la actualidad.