Para Kate Middleton el día de su boda con el príncipe Guillermo fue uno de los más felices de su vida. Pero no todo fue tan perfecto como parece.La duquesa de Cambridge se llevó un gran disgusto justo antes de casarse por algo que tuvo que ver con su vestido de novia.

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El secreto mejor guardado de una boda siempre es cómo va a lucir la protagonista en su gran día. En el caso de Kate Middleton se intentó mantener en silencio esta información hasta el último momento. Pero hubo algo que salió a la luz sin que ella se lo esperara y que le provocó muchas lágrimas.

Unos días antes de su boda se filtró el nombre de la persona que se había encargado de diseñar su vestido. Medios británicos dieron la noticia de que Sarah Burton había sido la elegida para diseñar esta prenda de la firma Alexander McQueen. Algo que el día del enlace se confirmó. La propia Burton fue la encargada de ayudar a Kate a colocarse el vestido en su entrada a la ceremonia.

Aunque no trascendieron más detalle de la prenda, el hecho de que se supiera la firma escogida por Kate molestó mucho a la mujer del príncipe Guillermo. Y eso que Sarah Burton negaba la mayor cada vez que le preguntaban si esto era cierto.

Además esto fue un golpe de realidad para Kate. Al suceder esto la duquesa de Cambridge se dio cuenta de que su vida cambiaba por completo y de que su exposición pública estaba muy por encima de su privacidad y de querer mantener algo en secreto.

Pese a este disgusto el 29 de abril de 2011 fue capaz de olvidar este episodio que tanto le molestó y disfrutar del gran día. Un día en el que, aunque se conocía la firma del vestido, sorprendió a todos con el espectacular diseño.