Meghan Markle y el príncipe Harry han hecho frente a un año en el que su vida ha dado un giro de 180 grados. Hace más de 12 meses que los duques de Sussex anunciaron públicamente su decisión de abandonar la primera línea de la familia rea británica y comenzar de nuevo al otro lado del charco sin la ayuda del palacio de Buckingham. Una decisión que hizo tambalear los cimientos de la casa real y que terminó gracias al acuerdo del Megxit.

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Los duques de Sussex han vivido unos 12 meses más que complicados en los que se han enfrentado a numerosas polémicas, como el distanciamiento de la casa real británica, los ataques del padre de Meghan, Thomas Markle, o su guerra contra la prensa, pero en los que también han contado con un gran apoyo, la madre de la exactriz.

Doria Ragland Meghan Markle Harry

Doria Ragland junto a Meghan Markle y el príncipe Harry

GTRES

Doria Ragland se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de Meghan y Harry en su nueva vida en Estados Unidos. La madre de la duquesa de Sussex vive en Los Ángeles, lo que la ha permitido estar cerca de la pareja desde que se mudaron a California y ayudarlos con el cuidado de su hijo, Archie Harrison. Es más, según ha publicado el Daily Express, incluso habría llegado a renunciar a su puesto como trabajadora social para la clínica Didi Hirsch Mental Health Services.

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Meghan Markle siempre ha tenido una relación muy extraña con su madre, quien fue la único miembro de su familia que acudió a su boda con el príncipe Harry. La duquesa de Sussex incluso llegó a referirse a ella como “su mejor amiga”. Tal es su relación, que Doria incluso estaba dispuesta a mudarse a Londres para estar al lado de su hija. Algo que finalmente no ocurrió, ya que tras el Megxit, los duques de Sussex se han instalado muy cerca de la residencia de la madre de la exactriz, que se ha convertido en su gran apoyo frente a todas las adversidades a las que han hecho frente.