Este terrible virus que a día de hoy ha acabado con la vida de más de 2.500 españoles no atiende de clases sociales, zonas ni familias. Hace apenas unos días, la reina Letizia tuvo que someterse a la prueba del COVID-19 después de conocer que la Ministra de Igualdad, Irene Montero, había dado positivo en coronavirus. El resultado del estudio fue negativo, pero eso no impidió que la mujer de Felipe VI tuviera que aislarse en la primera planta del Pabellón del Príncipe por prevención.

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Sin embargo, la preocupación de la Reina va mucho más allá de su estado. Pendiente de sus hijas en todo momento, doña Letizia estaría especialmente inquieta por el día a día de sus padres y, en concreto, de su abuela Menchu, quien vive sola en su casa de Ribadesella (Asturias). No hay que olvidar que la abuela de la Reina cumplió 92 años el pasado mes de enero, una edad de alto riesgo para quienes padecen esta enfermedad.

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A pesar de ser una nonagenaria, María del Carmen Álvarez del Valle tiene una fortaleza envidiable. Es una mujer de lo más independiente y no pierde detalle de todo lo que ocurre en el mundo gracias a Internet. Tal y como señala el diario La Razón, Menchu sigue fumando y no tiene idea de dejarlo, una particularidad extra que provoca que su nieta esté especialmente preocupada porque nada le pase.

Como todas las familias de a pie, la preocupación por los mayores se ha avivado más que nunca ya que son ellos el grupo más vulnerable a la enfermedad. Desde su cuarentena particular, Letizia ha mantenido contacto diario con su madre, Paloma Rocasolano, de 68 años, su padre, Jesús Ortiz, de 70 años, además de su hermana Telma, quien ahora vive en Madrid con su pareja, Robert Gavin. Afortunadamente, por el momento todos se encuentran bien, confinados en sus respectivas casas y están siguiendo al detalle las recomendaciones del Gobierno.