Parece que poco a poco las aguas vuelven a su cauce en la Casa Real belga. Han sido días complicados tras conocerse la paternidad del rey Alberto II de Delphine Boël, una noticia que se anunciaba tras la orden de la Corte de Apelación de Bruselas de practicarse una prueba de ADN.

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Ajenos a este asunto, Felipe y Matilde de Bélgica han continuado con su agenda sin pronunciarse al respecto, a pesar de que a ojos legales el monarca tiene una nueva hermana, la escultora de 51 años. La semana pasada viajaban hasta Nueva York para mantener un encuentro con el Consejo de Seguridad de la ONU, saliendo airosos al evitar cualquier alusión de los medios sobre las nuevas noticias que conciernen a Alberto II.

Alberto y Paola de Bélgica
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Ya con el asunto más zanjado y, quizá, reflexionado y asimilado, los cuatro royals han coincidido esta misma mañana en un acto religioso en memoria de los miembros fallecidos de la Familia Real. Durante la misa eucarística, se ha podido ver a los exmonarcas con un semblante muy serio, además de un aspecto más desgastado de lo normal en el rostro del soberano.

Por su parte, Felipe y Matilde han acudido más sonrientes y positivos. Los reyes no han dudado en saludar a las personas que han acudido hasta el punto de encuentro para agradecer su asistencia, y han recibido muy emocionados y cercanos las flores y otros presentes con los que les han obsequiado a la salida de la ceremonia

Casa Real belga
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Se trata de una celebración eucarística en memoria de los miembros fallecidos de la Familia Real que se lleva a cabo cada año en Onze-Lieve-Vrouwkerk en Laken.,Bélgica. Los monarcas han presidido el acto respaldados por los padres de Felipe de Bélgica en una mañana en la que sus cuatro hijos -los príncipes Elisabeth, Gabriel, Emmanuel y Eleonore-, han sido los grandes ausentes.