Están siendo días revueltos para la Casa Real belga con motivo del reciente reconocimiento de paternidad de Alberto II de Bélgica. Tras la orden de la Corte de Apelación de Bruselas de practicarse una prueba de ADN, su abogado emitía un comunicado oficial con los resultados en el que admitía ser el padre biológico de la escultora Delphine Boël, de 51 años de edad.

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Frente a estos previsibles resultados, tanto el exmonarca como su esposa Paola ya estaba prevenidos y, tal y como se ha sabido esta misma semana, hace casi cuatro años ya se prepararon para la noticia. Fue en 2015 cuando realizaron un cambio en su contrato matrimonial con el que dejaban a Delphine con la cantidad mínima del legado que le pertenece por ley. Una jugada que, por el momento, parece haberles salido bien.

Alberto y Paola de Bélgica
Gtres

Sin embargo, estas informaciones que salen a a luz tras el reconocimiento de paternidad están dejando a los exsoberanos en muy mal lugar con respecto a la opinión pública. La que acaba de convertirse en "nueva hermana del rey" cuenta con el apoyo de los ciudadanos, y es probable que se vuelva a estudiar esta modificación con el fin de que la herencia sea lo más justa posible también para ella.

Ajenos a la polémica y continuando con su agenda oficial están los reyes Felipe y Matilde de Bélgica. Con discreción han conseguido obviar, por el momento, las implicaciones en el asunto, así como las cuestiones sobre su opinión con respecto al caso.

Felipe y Matilde de Bélgica
Belgian Royal Palace

Ayer mismo los monarcas acudían juntos a la pre-apertura de la exposiciónVan Eyck, una revolución óptica, que estará disponible para el público general en el Museo de Bellas Artes de Gante durante los próximos días. El pintor al que va dedicada la muestra de obras es uno de los representantes más importantes de los primitivos flamencos.

Tal y como han indicado los resultados de la prueba de ADN ordenada a Alberto II por la Corte de Apelación de Bruselas, Delphine Boël es ahora hermana del monarca de los belgas. Esto significa que, en la medida de lo posible tras los cambios del régimen patrimonial del matrimonio royal. Ahora que se han conocido las intenciones de los exreyes, se conocerá durante los próximos si su objetivo de privar a esta nueva heredera de parte de su fortuna es lícito o si, de lo contrario, tendrán que repartir la herencia en cuatro partes iguales, correspondientes a ella y a los tres hijos de Alberto y Paola: Felipe, Lorenzo y Astrid.