Carolina de Mónaco y su hija, Carlota Casiraghi, sorprendían a todos con un extenso reportaje donde se sinceraban sobre cómo en la vida en el Principado. Poco dadas a hablar de su vida privada, de ahí la importancia de sus declaraciones, madre e hija han expuesto sus inquietudes, excentricidades... y un sin fin de detalles hasta ahora desconocidos.

Artículo relacionado

Madre e hija han posado para la revista 'Madame Figaro'. Las primeras líneas de este inesperado reportaje están enfocadas a sus grandes pasiones, para Carlota Casiraghi la filosofía que nació hace mucho más tiempo de lo que la gente cree: "Todo empezó por mi gusto por los libros, siempre los he amado, incluso antes de saber leer", un entusiasmo que también comparte su madre.

De su educación como princesa ha hablado Carolina de Mónaco: "No veíamos mucho a nuestros padres, tenía una niñera inglesa y un ama de llaves francesa. Estudié en el internado femenino Saint-Mur, me encantaba la escuela y era buena estudiante", aunque guarda buenos recuerdos de aquella época no es lo que quiso para sus cuatro hijos: "No tiene nada que ver". Algo que corroboraba Carlota Casiraghi: "Tuvimos mucha libertad, lo que no significa que no estuvieran pendientes de nosotros. Se nos permitió disfrutar".

Carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi

Carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi juntas

Gtres

Con respecto a los obstáculos a los que ha tenido que hacer frente durante su infancia es muy clara: "Siempre sentí que competía con los chicos, quería hacerlo todo mejor que ellos. No tenía por qué ser algo glorioso, pero esto de ser competitiva me ha perseguido muchos años", recordaba la hija de Rainiero de Mónaco.

Una de las declaraciones más llamativas venían de mano de la princesa de Hannover y es que confiesa con naturalidad que no le gusta el cine (su madre era la popular actriz Grace Kelly): "El cine es con lo que menos familiaridad tengo. Mi gusto por la cultura viene de otra parte, no de mis padres".

Finalmente, consideradas dos de las mujeres más bellas y elegantes del mundo, ambas coinciden en que la belleza no es algo que les quite el sueño. "Es un aburrimiento y un defecto que yo no tengo", afirma Carolina pero Carlota especifica que "no es bueno envejecer".