Princesa de Hannover y de Mónaco, Carolina Grimaldi cumple hoy 23 de enero 63 años convertida en una de las mujeres más admiradas en el mundo entero. La primogénita de Raniero III y Grace de Kelly atraviesa uno de los momentos de su vida más discretos y apartados de los medios de comunicación, sobre todo en comparación a lo vivido en épocas anteriores. Sin embargo, la royal continúa al mando de muchos de los asuntos que conciernen al Principado.

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Tras la boda de su hermano Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock, la pareja se convertía en los principales representantes de Mónaco, y Carolina pasaba a un segundo plano en el que se ha ido sintiendo cada vez más cómoda. La hermana mayor de los Grimaldi ha cargado sobre sus hombros muchos años al frente del Principado, y ahora parece que apartarse en la medida de lo posible de la exposición mediática en la que siempre se ha visto inmersa es un rol en el que se encuentra a gusto.

Carolina de Mónaco
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Madre, abuela, suegra, cuñada y hermana, Carolina disfruta ahora de su papel más familiar. Llega a esta edad de madurez con la misma discreción con la que se mueve en esta etapa de su vida: alejada del foco mediático en el que estuvo décadas por su intensa juventud, sus sonados romances y sus matrimonios frustrados. Ahora, su vida personal es un auténtico enigma al margen de las escasas veces que se la puede ver acompañando a sus hijos y nietos.

Carolina de Mónaco
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Su poca suerte en el amor la ha llevado a conformarse con su papel de princesa, que ha realizado de manera impecable. Su última pareja oficial, Ernesto de Hannover -padre de su hija menor- surgió tras varios años de amistad, pero la relación terminó por romperse debido a los excesos de él. Aún así, Carolina y Ernesto nunca firmaron el divorcio, un misterio que después de más diez años separados les continúa posicionando como marido y mujer. Tal y como aseguran los medios alemanes, la princesa desea continuar siéndolo también de Hannover. De esta manera, en el ranking de nobles su puesto protocolario está por delante del de su cuñada Charlene.

Sobre la esposa de su hermano, no es ningún secreto que la relación es fría y distante. Tal y como apuntan fuentes cercanas al Principado, Carolina nunca estuvo satisfecha con ese matrimonio. A pesar de ellos, Charlene le ha dado a Alberto la descendencia necesaria para continuar la saga Grimaldi, por lo que la princesa ha sabido mantener la cordialidad necesaria para convivir en armonía durante los escasos actos en los que coinciden.

Carolina y Charlene de Mónaco
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Con su hermana Estefanía, de la que estuvo alejada durante varios años por motivos familiares, sí ha vuelto a retomar la estrecha relación que disfrutaron siendo niñas. Así como la muerte de Grace Kelly debido al fatal accidente en la que benjamina de la familia se vio misteriosamente involucrada fue motivo de distanciamiento entre ambas, el fallecimiento de su padre Raniero en 2005 volvió a unir a las dos hermanas.

También puede presumir Carolina de sus cuatro hijos y de sus siete nietos. Con ellos ocupa ahora las portadas que en su día hacía con sus romances, y protagoniza titulares de lo más tiernos y cariñosos. Para su tranquilidad, los tres hijos que tiene casados -Andrea, Carlota y Pierre- lo han hecho con descendientes de familias bien situadas pero alejadas de la realeza. Ellos pertenecen a esa generación de jóvenes ricos que huyen de la fama pero no de los privilegios. No les gustan los palacios y sí las grandes mansiones en las que pueden llevar una vida más a su gusto. Carolina, por su parte, pasa el mayor tiempo posible con ellos para disfrutar de una época que se avecina más tranquila y apaciguada.

La discreción que ahora vive comienza a convertir a una de las mujeres más admiradas y queridas en todo el mundo, siempre con el sello de estilo innato en su nombre, en un personaje tan icónico como llegó a ser su madre Grace Kelly. Carolina está en su etapa más misteriosa y alejada de los medios de comunicación, quizá disfrutando de una paz que no ha conseguido tener durante muchos años.