Hace unos días, el príncipe Joaquín de Bélgica, hijo de la princesa Astrid y el archiduque Lorenzo de Austria Este, y sobrino de los reyes Felipe y Matilde, se convertía en protagonista de los medios de comunicación nacionales y extranjeros después de que la Junta de Andalucía realizara un informe en el que aseguraba que había dado positivo por coronavirus tras asistir a una fiesta en Córdoba junto a otras 26 personas.

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Sin embargo, tras las investigaciones pertinentes, se confirmaba que el joven royalno había estado en una fiesta, sino en dos, que contaron con el aforo permitido teniendo en cuenta la fase 2 en la que se encontraba la ciudad andaluza. Joaquín viajaba hasta España para encontrarse con su novia, la cordobesa Victoria Ortiz Martínez-Sagrera.

Joaquín de Bélgica
Gtres

Tras la aclaración del altercado, tanto el príncipe como su novia -que también daba positivo por coronavirus-, permanecen confinados en la residencia donde tenía lugar la fiesta con motivo del cumpleaños de la cordobesa, una mansión ubicada en la exclusiva zona de El Brillante.

Propiedad de los padres de ella, el espectacular chalet presenta una imponente verja a través de la cual puede verse la rojiza fachada de la casa, escondida entre una frondosa vegetación.

Casa Joaquín de Bélgica
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Por el momento, la pareja permanece en cuarentena, por lo que no han salido de la residencia desde el día de la polémica reunión. Allí están viviendo con los padres y los hermanos de la joven, así como el personal de servicio de la mansión.

Se trata de una de las residencias más llamativas de la ciudad de Córdoba, por lo que la familia de Victoria cuenta con la ayuda necesaria para poder ponerla en marcha. Teniendo en cuenta las dimensiones de la parcela de la que se encuentra, no cabe duda de que son numerosas y amplias las estancias que la componen.