Aunque Javier Santos, el presunto hijo de Julio Iglesias, hizo carrera como cantante y vendió más de 200.000 copias de su álbum 'Lucha y verás' en países de América Latina, por lo que su nombre saltó a los medios fue por sus problemas con el cantante de ‘La carretera’. Era solo un niño cuando con 13 años, junto con su madre Edite Santos, acudió al programa de Pepe Navarro a denunciar su situación. Desde entonces, la tristeza se instaló en su casa y vivió un auténtico calvario.

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Creció en un barrio humilde de Valencia y sufrió en acoso en su propia piel después de que su madre decidiera interponer una demanda a paternidad de Julio Iglesias. “Los acosadores suelen ir contra quienes son diferentes. Y yo lo era porque mi careto salía en televisión. No diría que fue la peor época de mi vida, porque cuando eres adolescente todavía no tienes muchas responsabilidades, pero fue dura. No es bonito ser famoso y pobre. La mía, al menos entonces, ha sido una fama incómoda”, ha contado a 'El País'.

Aunque en 1992 un juez de Valencia declaró que era hijo de Julio Iglesias, pero dos años después la Audiencia de Valencia revocó la sentencia. Julio Iglesias no se presentó en el Centro de Transfusiones de la Comunidad Valenciana porque había un fallo en la notificación de la cita.

A punto de perder la vida

Entonces Javier Santos huyó a Miami, donde intentó hacer carrera como cantante, con menos suerte que su presunto hermano Enrique Iglesias. Caiman Records, la discográfica con la que había firmado, despidió al presidente, su principal valedor, y cuando se quiso dar cuenta no podía fichar por otra compañía.

Entonces se desanimó, pero trabajó en lo que pudo: limpiacoches, telemarketing, camarero... E incluso transportó medicamentos a Cuba en lancha y estuvoa punto de morir en mitad del océano. “Una vez los motores de la lancha en la que íbamos se pararon a mitad camino y pasé mucho miedo. Pensé que podía acabar en África, pero llegamos sanos y salvos”, recordó a 'El País'.