La última noche de solteros la han pasado en Sa Fortalesa. Allí Rafa Nadal y su futura esposa, María Francisca Perelló, también conocida por la prensa como Mery o Xisca, han disfrutado de sus últimas horas antes de convertirse en marido y mujer.

La pareja ofreció un cóctel de bienvenida a sus invitados, una cifra que se estima entre 350 y 400, y después se retiraron a sus aposentos en Sa Fortalesa. Es muy posible que, puesto que son unos novios muy tradicionales, no hayan dormido juntos esta noche, para preservar el secreto mejor guardado de la novia: el vestido nupcial que, a tenor de todas las informaciones, se lo ha confeccionado la catalana Rosa Clarà.

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En un lugar tan exclusivo y romántico, Rafa quiso compartir uno de los momentos más mágicos de cuantos pueden contemplarse en su querida Mallorca: el atardecer entre las montañas y el mar. Desde Sa Fortalesa, y para que todos podamos ver la increíble vista que goza el tenista desde su habitación, una foto de Instagram que sirvió para que muchos de sus seguidores le dieran la enhorabuena por el importante paso que está a punto de dar.

¿Estará más nervioso hoy, cuando ha de dar el 'sí, quiero' a su novia de toda la vida, o cuando ha de enfrentarse a Federer o a Djokovic en la final de un Gran Slam? A decir verdad, Rafa Nadal tiene una cabeza que es un auténtico portento de fortaleza y concentración, sin duda, un arma tan potente en su tenis como lo es su golpe liftado, el terror de sus rivales. Esperemos que ahora que no le tiemble el pulso cuando tenga que ponerle la alianza matrimonial a María Francisca.

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