Aquellas personas que tienen mascotas saben que no hay amor más incondicional. Perros, gatos, chinchillas, pájaros o cerditos se han convertido en fieles compañeros de vida para muchas personas, también famosas, que esperan con ganas el fin de la jornada laboral para volver a casa y estar con su amigo. Si bien es cierto que el amor de un animal compensa casi todo, cuando se ponen enfermos, se pierden o fallecen, el sufrimiento puede ser insoportable.

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Una de las últimas por pasar el mal trago ha sido María Patiño, quien la semana pasada se enteraba en medio de ‘Sálvame’ que su chinchilla, Camilo, se estaba “yendo poco a poco” después de no haber superado la anestesia de la operación con la que iban a esterilizarla. A pesar de ser un momento muy triste, la periodista hizo de tripas corazón y continuó el programa sin derramar una sola lágrima, pero sí verbalizando la angustia y el enorme dolor que estaba sintiendo.

Un dolor que conoce muy bien Shaila Dúrcal, pues hace apenas unos días decía adiós para siempre a su perrito Tequila, un miembro importante de su familia a quien echará de menos y de quien se despidió en su cuenta de Instagram: “12 años de vida, ladrando y atacando a todo perro de cualquier tamaño, dándonos la mejor compañía, no solo a mi sino a muchos miembros de mi familia. Gracias Tequi, por haber formado parte de nuestra vida”.

Pero la tristeza no llega solo cuando se van, sino también cuando están enfermos o se pierden. Mientras que Chenoa vivía con angustia las horas posteriores a la operación de Shirly, su bichón maltés, hace aproximadamente un año el cantante Carlos Baute vivía uno de sus peores momentos cuando Haru, su perro, se perdía durante unas horas.