La preocupación por el estado de salud de Laura Valenzuela (92 años) es máxima. La queridísima presentadora se encuentra ingresada en el Hospital La Princesa de Madrid desde hace varios días, y tal y como ha confirmado la propia Lara Dibildos (51 años) "está muy malita", pero arropada por toda la familia. La actriz no se separa del lado de su madre en estos momentos tan delicados, y hasta el centro médico se ha trasladado Anna Barrachina (28 años), hija de Álvaro Muñoz Escassi.

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Laura Valenzuela y Lara Dibilidos

Oculta bajo la mascarilla de rigor, la joven, que mantiene una relación muy cercana con Lara, no ha podido ocultar su preocupación a la prensa. Anna se ha convertido en un apoyo incondicional para la actriz y no ha dudado en acercarse al centro médico para interesarse por su evolución. "Está muy malita, está muy mayor...", declaraba con la voz entrecortada.

Sin querer entrar en detalles sobre el motivo del ingreso, la modelo ha confesado que, a pesar de ser conscientes de lo complicado de la situación, desean que Laura pueda salir del hospital pronto. Además, ha asegurado que su padre no tardará en viajar a Madrid para estar al lado de Lara y de su hijo Álvaro ¡Todas las declaraciones de Anna Barrachina en el vídeo!

La fuerte vínculo entre Lara Dibildos y Anna Barrachina

Nos tenemos que remontar al verano de 2015 cuando Álvaro Muñoz Escassi reveló que tenía una hija de 20 años fruto de un romance fugaz con Mercedes Barrachina cuando apenas era un adolescente. "Anna era una hija secreta para todos menos para mí. Yo la había cuidado desde chiquitita", confesó Lara Dibildos en una entrevista para el programa 'Viva la vida'. La conexión entre la actriz y la modelo fue muy buena desde el primer día, tanto que Lara no dudó en abrirle las puertas de su casa en Madrid.

Anna dejó su vida en Alemania y en solo unos meses pasó de ser la hija de Álvaro Muñoz Escassi a una hermana y mejor amiga para Lara Dibildos. Encontró en ella a alguien especial en la que confiar todos sus secretos, se convirtió en una más de la familia al margen de su relación con el jinete. Durante años pasearon juntas por las alfombras rojas compartiendo amigos, fiestas y ahora, también, viajes familiares. "Es un amor, no se puede ser más buena", decía Anna sobre la madre de su hermano.

Aunque Anna se mudó hace algunos años a un piso en el centro de Madrid, su vínculo con Lara sigue intacto. La joven está volcada en su carrera como pintora de arte, lo que realmente le hace feliz.