Tras ser condenada por su participación en el 'caso Malaya', Isabel Pantoja pasó de 2014 a 2016 en la prisión de Alhaurín de la Torre (Málaga) cumpliendo condena. Se trata de uno de los episodios más oscuros de la ya de por sí indescifrable vida de Isabel Pantoja y sobre que el entorno de Cantora ha ido guardando silencio. O, al menos, despachando esta incómoda cuestión con respuestas vagas. En su vuelta a 'Sálvame', tras doce días alejada del programa para cuidar a su padre, Bernardo Pantoja, que sigue hospitalizado, Anabel Pantoja se ha convertido en la máxima protagonista contando detalles aún desconocidos de su vida y de sus sentimientos sobre los últimos acontecimientos que la han marcado. Entre ellos, el paso por prisión de su tía.

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Para la historia queda aquella imagen descarnada de Isabel Pantoja entrando a Alhaurín el 21 de noviembre de 2021. Dejaba a una familia con una imagen pública muy dañada y también entre importantes incógnitas. A aquel momento, le siguieron otras escenas de sus hijos y su círculo de confianza entrando al centro penitenciario para aliviar la condena mental y la batalla interna que lidiaba al mismo tiempo.

Entre esas personas que no le soltaron la mano estuvo su sobrina Anabel. La colaboradora televisiva, que atraviesa su momento anímico más complicado tras su separación de Omar Sánchez y la muerte de su abuela, se había mostrado siempre reticente a hablar de aquella etapa familiar pero este lunes, en la 'Cápsula' de 'Sálvame', ha hecho una excepción.

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"La quise muchísimo más"

Anabel Pantoja ha hablado por primera vez de los momentos más duros que vivió en aquellas crudas visitas. Y lo ha hecho derrotada, entre lágrimas, cuidando mucho las palabras, que al final se han convertido en un mensaje de amor a su tía. "Es una época que no quiero revivir, ya está pasada. Se queda para mi corazón", contaba a Jorge Javier, "se aprenden cosas. Si sabía que la quería, ahí me di cuenta de que la quería muchísimo más", seguía con los ojos llenos de lágrimas.

La pena de la sobrina de la tonadillera tiene su origen en que vio que su tía "toda la vida había estado para nosotros y yo de alguna manera tenía que estar ahí". "Ojalá hubiese podido hacer algo más. Hice lo que estuvo en mi mano. Ahí la quería más", subrayaba. La sensación que tenía durante las visitas era que "pasaran los días, los meses".

Todos los esfuerzos de Anabel todos estos años ha sido "intentar sacar ese recuerdo de mi cabeza", y concentrarse en seguir adelante y en los buenos recuerdos, como cuando "acabó la pesadilla". "Fue un día demasiado fuerte y feliz", ha confesado. Asimismo, ha remarcado la petición que Isabel Pantoja les hizo a todos: "Estábamos cuidando de quien teníamos que cuidar. Ella era lo que quería y así lo hicimos".