Tras recibir un buen puñado de Premios Limón, debido a su complicada relación con la prensa, este año Ana García Obregón ha recibido, por fin, el Naranja. La enfermedad de su hijo Álex se ha convertido en un aprendizaje, no solo para ella, sino también para la prensa. Ha sido un ten con ten. Por eso ayer, en la entrega de los galardones quiso agradecer cómo periódicos, webs y revistas habían tratado el cáncer del joven, “gracias por cómo os habéis portado con nosotros, por el respeto y por el cariño”.

Artículo relacionado

Sin duda, uno de los momentos más emotivos de la noche llegó cuando Ana dedicó su galardón que, por supuesto, fue para su hijo, quien hace un año comenzaba su periplo americano donde visitó varias clínicas de tratamiento especializadas en pacientes con cáncer. “Me toca dedicar este premio y me emociono… y eso que mi hijo siempre me dice, mamá, dramatismos no. Cuando hay drama, no se puede hacer drama sobre el drama. Y padecer esta enfermedad es un tema dramático. Así que no victimismos, no drama. Quiero dedicar este premio a mi hijo porque me ha dado una lección vida. Por su fuerza, su sonrisa y por sus ganas de vivir”. Unas palabras tras las que no ha podido evitar emocionarse. Ana se rompía en uno de los gestos más sinceros que le hemos visto. Nosotros, como ellos, también pedimos: “La curación del cáncer no es otra que la investigación”.