Ana María Aldón muestra su apoyo a Rocío Carrasco y se desmarca de los Mohedano

"Una sentencia es una sentencia", ha afirmado Ana María Aldón desmarcándose por completo de la polémica intervención de José Antonio, marido de Gloria Mohedano

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Rebeca Alonso

Redactora digital de Lecturas

Ana María Aldón
Mediaset

Una semana más, Ana María Aldón se ha visto en la tesitura de enfrentarse a las polémicas familiares que enfrentan a José Ortega Cano y Gloria Camila con Rocío Carrasco. A pesar de estar claramente posicionada a un lado, la diseñadora asegura que es libre de pensar lo que quiera. La desafortunada intervención telefónica de José Antonio, marido de Gloria Mohedano, en 'El Precio del silencio' ha sido el punto de inflexión.

Ana María Aldón no ha tenido reparos en mostrar su apoyo a Rocío Carrasco en lo relativo a su decisión de alejarse de los miembros de su familia: "Entiendo que se separe de la familia si tantos problemas hay y si no te aportan nada, sigue tu camino", le ha contado a Emma García. Pero ha sido inmediatamente después cuando ha aprovechado su intervención para desmarcarse de los Mohedano: "No me hace falta que entre José Antonio, una sentencia es una sentencia", sentenciaba dejando muy claro que en el caso de la agresión de Rocío Flores a su madre no hay espacio a la especulación. Una opinión muy clara que puede acarrearle un cisma familiar.

Ana María Aldón
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La colaboradora de 'Viva la vida' ha admitido que aunque vio el programa no lo hizo junto a José Ortega Cano, quien está sufriendo mucho está situación: "Me da mucha pena...", manifestaba visiblemente afectada.

Eso sí, referente a las declaraciones de Rocío Carrasco en las que dejaba entrever que José Ortega Cano podría estar coaccionado por Antonio David Flores, Ana María lo ha negado de forma taxativa: "Yo no he vivido nunca una llamada de teléfono de coacción con ningún miembro de mi núcleo familiar. Conozco perfectamente a Gloria Camila y sé que no se deja coaccionar”, ha aclarado.

Solo unos minutos más tarde era el propio Ortega Cano quien daba la cara y de la misma forma que su mujer desaprobaba las declaraciones del que fuera su cuñado.