Imposible no recordar a Aless Lequio al lado de su madre, Ana Obregón. Eran madre e hijo pero también mucho más. Amigos, compañeros, confidentes y siempre con el buen humor y la sonrisa por bandera. Para la presentadora, su hijo fue su gran amor, la persona más importante de su vida y la que vertebró su existencia. A él le dedicó todo el tiempo que pudo, entre sus muchos compromisos profesionales y cuidando de que tuviese, en todo momento, una estupenda relación con su padre, Alessandro Lequio.

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Ha sido el golpe más terrible que nadie podía imaginar. Aless Lequio fallecía a los 27 años después de haber estado dos luchando contra el cáncer. Arropado por sus padres en todo momento, el joven daba una enorme lección de vida a todos con su forma de afrontar los momentos más difíciles. Y siempre con él, su madre, Ana Obregón. La actriz dejaba todo para estar con su hijo durante su tratamiento. Se traslada con él a Nueva York, a Madrid y en el último momento a Barcelona.

Desde el nacimiento de su hijo, Ana se dedicaba en cuerpo y alma a su pequeño. Separada de su pareja, Alessandro Lequio, la presentadora ejercía de madre y padre pero también de amiga y confidente. Su relación eran inmejorable y muy estrecha. Se les podía ver siempre juntos, arropándose y pasando todo el tiempo que tenían el uno con la otra. Ana dejó que su hijo tuviese su camino pero siempre estuvo ahí para lo que necesitase.

Álex Lequio Ana Obregón Alessandro Lequio
GTRES

Era el pilar de su vida

Ana se convirtió en su principal valedora ya desde pequeño, cuando todavía era aquel niño que mordía micrófonos. Pese a su rebeldía, la presentadora siempre fue su mayor apoyo y quién dio la cara por él en todo momento. Por su hijo se dejó la piel y trató en todo momento que tuviese una estupenda relación con su padre y toda su familia. Dejó de lado sus desencuentros con Alessandro para que su hijo tuviese a su padre en su vida.

Con el tiempo, se convirtió en un joven emprendedor, en todo un ejemplo de positividad y esfuerzo. Y ahí estuvo siempre su madre. La presentadora no se perdió ni una de las inauguraciones de su hijo, atendiendo a todos con todo el cariño del mundo. No ha habido nadie que haya podido presumir de más orgullo materno.

El golpe más duro

No solo es este, sin duda, el golpe más terrible para la presentadora. Con el fallecimiento de su hijo, la vida de Ana Obregón se quiebra por completo. Al cuidado de sus padres, ya mayores, Ana se arropaba mucho en Aless para todo. Era su consejero y la persona más importante. Por delante, un duro camino del que no será fácil reponerse.