Carlos Latre (44 años) es capaz de 'clonar' voces e imitar a los principales personajes de la socialité española. Ya van más de 600. Sin embargo, el cómico se sienta frente a Risto Mejide (48 años) en 'Viajando con Chester' (Cuatro, 22:50 horas) para descubrir a su personaje más desconocido: él mismo. Su talento reside en hacer reír a la gente poniéndose en la piel de otro. Su capacidad para hacerlo es tal que un equipo científico de la Universidad de Málaga está estudiando su cerebro para evaluar si esa increíble capacidad de observación e imitación tiene aplicaciones en el tratamiento de trastornos y daños neurológicos relacionados con el lenguaje. Curiosidades aparte, hablan de su salto a la fama con 'Cronicas marcianas' y de las dos veces que se arruinó, pero también se sincera sobre la mujer que ha estado detrás de su éxito (y que ocupa su corazón), Yolanda Marcos (50 años).

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Se casaron en 2004 y a día de hoy se les sigue viendo acaramelados en algún que otro photocall. Llegan juntos más de una veintena de años. En todo ese tiempo ha habido épocas buenas y también otras no tan buenas. Han superado alguna que otra crisis, una de ellas marcó el inicio de su relación. "Estuvimos dos años separados. Hicimos un reset en la relación", confesó. Latre no duda en confesar que para él fue "fantástico". "Empezó con ella cuando tenía solo 20 años. Empecé con 'Crónicas marcianas' cuando tenía 19 años y poco tiempo después empecé con ella", relata a Risto.

Yolanda Marcos era y es mayor que Latre. Tiene seis años más. Cuando se conocieron, ella ocupaba el puesto de jefa de informativos de Radio España. "Ella tenía una vida establecida, se iba a casar, tenía piso mirado, una relación estable... ¡Y de repente llega el pipiolo! Le descuajeringué la vida", recuerda el humorista. Se separaron para que él pudiera descubrir quién era realmente. "Había crecido bajo el paraguas de 'Crónicas marcianas' y de Yolanda. Ella era mayor que yo, más madura que yo y me enseñó muchísimas cosas. Yo necesitaba levantarme un día por la mañana y decidir qué hacía yo", recordó.

Carlos Latre y Yolanda
GTRES

Carlos Latre lo afrontó como una etapa de descubrimiento y cuando realmente supo quién era, se topó, de nuevo con Yolanda. "Para nosotros fue un reset. Nos enfrentamos a una etapa nueva, pero antes hablamos de todo lo que no nos gustaba el uno del otro. Nos sentamos y nos lo dijimos a la cara", contó. Hasta los detalles más aparentemente insignificantes. Esos dos años no se quedaron con un tabú del que no volver a hablar, también hablaron de lo que había ocurrido y cuáles eran las necesidades que, como individuos, habían descubierto que tenían. "Si tú impones algo sobre mí, ya no hay acuerdo y para nosotros la pareja es eso, un acuerdo, un contrato", expone.

Yolanda fue capaz de entender el periodo crecimiento personal al que Latre tenía que enfrentarse. "Fue un acto de generosidad muy grande", reconoce el humorista. "Hubo mucha comprensión y madurez. Para mí es mi mayor éxito personal y profesional", asegura. Carlos se refiere al desempeño que Yolanda ha tenido en su vida como gestora de su imagen y como representante. "Hemos ido de la mano toda la vida. Somos una rara avis", reconoce entre risas.

Carlos Latre
Mediaset España

Ara Malikian, el otro invitado de 'Viajando con Chester'

Risto Meijde se sienta ante uno de los violinistas más virtuosos y carismáticos. Ara Malikian (54 años) es un fanático de la música y un profesional capaz de trasladar esa pasión a cualquiera que se acerce a verlo o se atreva a escucharlo. Se ha colado en los auriculares de muchos por su capacidad de acercar la mal llamada, como dice el publicista, música clásica al oyente medio. Sin embargo, tras este artista también hay una complicada historia. Una que empieza con una infancia robada en Beirut durante la guerra del Líbano. Allí vivía junto a su familia en refugios antiaéreos en los que la música y el violín fueron sus grandes aliados.

Este instrumento fue su pasaporte para salir de un lugar de terror y guerra. "Al principio me decían que si mi violín era un kalasnnikov", ha confesa en incontables ocasiones. Lo curioso es que esa misma pieza, con la que él aprendió a tocarlo, fue la que salvó a la vida de su padre. "Uno del campo de refugiados le dijo: 'Coge ese violín y haz como que vienes con ese grupo'. Y así lo hizo", relata a Risto. A día de hoy, Ara vive en Madrid junto a su mujer y su hijo, pero llegar hasta aquí no ha sido un camino fácil. Conseguir la nacionalidad española ha sido un camino complicado, ya que en un primer momento le fue denegada y tuvo que iniciar un arduo proceso de instancias y reclamaciones no exento de polémica.