Rigoberta Bandini y su 'Ay mama' se han convertido en una de las favoritas del Benidorm Fest. No lo decimos solos nosotros, también lo dice la prensa internacional, que ha protagonizado diferentes vídeos en los que se pueden ver a periodistas y streamers especializados en Eurovisión disfrutando (y mucho) de esta canción. Esto ha provocado una gran expectación y muchos rumores. ¿Qué vestuario llevará puesto la artista? ¿Se sacará sus propios pechos en directo a lo Janet Jackson? Esta dudas las resolvimos en su actuación de esta segunda semifinal.

La aparición en escena de Rigoberta Bandini fue la más arriesgada entre los participantes en el Benidorm Fest. Paula Ribó apareció con completamente tapada (cara incluida) por un velo blanco; lo sujetaban con unas gafas de sol que se había puesto por encima. Empezó a cantar y se fueron sumando su prima Mari Belen Bareyns (habitual en las actuaciones), dos bailarinas más (Marta Ros y María Isabel Olea), su marido Esteban Navarro Dordal y su primo Juan Bareyns. "La familia al completo", bromeó Inés Hernand. Tras quitarse el velo, comienza su liberación.

Rigoberta Bandini

Rigoberta Bandini, en el Benidorm Fest

TVE

La puesta en escena va cogiendo fuerza hasta convertirse, como la canción, en una fiesta. Paula Ribó incluso abandona la parte principal del escenario y se tumba. Mientras que quienes la acompañan sobre el escenario le quitan el vestido blanco que luce, se proyectan imágenes en el suelo del escenario. Todo esto enfocado con un plano cenital. Aprovechan estos instantes para sacar al escenario la famosa y esperada teta gigante en un soporte de globo terráqueo.

Con Paula en pie de nuevo, la fiesta continúa sobre el escenario. Llega el momento de la traca final. Los presentes en el escenario, menos Paula, que porta un mono con el que simula estar desnuda, se levantan sus camisetas mostrando los sostenes que cubren sus pechos. "El círculo es la fuerza para renacer, ayudarnos entre nosotras y quitarse la piel, literalmente, para renacer y liberarnos", explica Paula Ribó, quien ha reconocido que ese peculiar globo terráqueo es una "provocación poética".